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La creación de este blog se debe a mi interés por recuperar las raíces de mi pueblo: su historia natural y popular.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Fructuoso García Escobar †2022, escritor hijo de Villa de Ves, Albacete.

Fructuoso García Escobar †2022, escritor hijo de Villa de Ves, Albacete.

D.Fructuoso García Escobar 



     Estimados lectores, en esta entrada del blog, os voy a relatar una biografía breve de nuestro paisano Fructuoso García Escobar: “Fortu”. Nacido en Villa de Ves en 1944, es sobrino de Evencio García y Pepe – el de la Sagrario - . Dado que estudió teología en el seminario, es conocido como “el fraile”.
     Es un escritor, cuya carrera está respaldada por varias obras y trabajos literarios. Pero no solo destaca por su faceta literaria, además destaca como ser humano, padre y esposo.
     Es un defensor de los derechos humanos, de los pobres, los desheredados y descamisados. Un activista que lucha contra la pobreza e injusticia del mundo. En los años setenta perteneció a una asociación cultural, dirigida por un grupo de intelectuales, desde la cual trabajó y luchó por el cambio del régimen, para instaurar la democracia en España, y estimular el progreso del país y todos sus ciudadanos.
     También puedo afirmar que es una persona muy humilde, reacia a darse publicidad; y es una condición impresa en sus genes pues todos los mayores de Villa de Ves recuerdan que sus abuelos – tanto maternos como paternos – y sus padres eran unas excelentes personas y tenían este don.
     Por todo lo dicho aquí y por lo que podéis leer a continuación, nuestro paisano Fortu merece ser recordado como un gran hijo de Villa de Ves. Podemos enorgullecernos de tener en el pueblo una persona con una inteligencia iluminada y un gran corazón, un hombre bondadoso y generoso.

BREVE BIOGRAFÍA DE FRUCTUOSO GARCÍA ESCOBAR

FAMILIA  Y  LUGAR DE NACIMIENTO                                                                                             

     Fructuoso García nace en Villa de Ves (La Villa), provincia de Albacete, el día 21 de enero de 1944. Hijo de  Víctor García González y Mercedes Escobar Pérez.
Los abuelos paternos se llamaban Bonifacio y Julia. Fructuoso –“Fortu”, tanto para la familia como para todos sus paisanos – no conoció a sus abuelos paternos, ya que Bonifacio murió cuando su hijo Víctor apenas tenía 16 ó 17 años y Julia también se fue de este mundo un par de años antes de que “Fortu” naciera. Ambos antepasados eran naturales de La villa.
Los abuelos maternos fueron Pedro –más conocido como el “Moreno”- y Manuela, él nacido en Hoya Gonzalo y ella en Pétrola. Mercedes –madre de Fructuoso- nació en Corral Rubio, municipio cercano a la capital de Albacete. A los abuelos maternos, no sólo tuvo la dicha de conocerlos, sino también la alegría y gozo de compartir con ellos bastantes años de su vida.
Fructuoso nace en un hogar humilde, de unos padres y abuelos humildes, como casi la mayoría de los habitantes de ese pueblo humilde que era y es VILLA DE VES. Nació en una casa propiedad de La Sara, ubicada justamente al lado, colindante, de la vivienda de La Sara; esta casa pronto la dejaron sus padres para mudarse a otra vivienda –también alquilada- situada en la calle de Las Parras.

TIEMPO DE JUEGOS Y TRAVESURAS    
    La infancia de “Fortu” fue un tiempo feliz en su vida, teniendo en cuenta incluso una serie de carencias básicas, en momentos determinados de aquella época gris y triste. Fue una infancia plena de libertad, libertad  vivida en una naturaleza virgen y, en algunos lugares, hasta salvaje. Estuvo siempre lleno de vida inquieta y desbordante. En el hogar, en torno a él tuvo a sus padres, a sus cinco hermanos: Victoria, Orosio, Manolita, Teresa y José Antonio, que le hicieron la vida muy grata; también tuvo muchos primos, entre los cuales destacaremos a Julio, hijo de su tío Evencio, con el que compartió juegos y travesuras. Fuera del entorno familiar siempre estuvo rodeado de múltiples amigos, compañeros de juegos y de tremendas diabluras.
Fructuoso posando junto a los restos de la casa donde nació, en el actual barrio del  Santuario  de Villa de Ves.
Se puede apreciar en el centro de la imagen el antiguo horno de la casa.


      Fructuoso fue un guacho revoltoso e inquieto, pero eso no le impidió sentir una profunda admiración y fervor por todo lo referente a la religión, a la Iglesia; pronto, con apenas nueve años, pasa a formar parte de la pequeña comunidad de acólitos  de la parroquia. En este pequeño grupo de monaguillos encuentra al que sería un gran amigo en aquellos años: Miguel, el de Periquín. Con él, además de compartir servicios litúrgicos en la iglesia del pueblo, también compartiría infinidad de travesuras relacionadas con el entorno eclesial. 


Foto de Fortu en edad escolar.


     En esos años de infancia, el destino quiso que fuese asignado a La Villa un maestro llamado José Carrasco Montero, de Alatoz.  Era este maestro un hombre liberal, honesto, trabajador y amante de su profesión. Muchas veces le hemos oído decir a Fructuoso, que este maestro fue una de las personas que más influyeron en su vida, sobre todo en su vocación literaria. Don José era escritor, era poeta y ensayista, también dramaturgo; esta vocación la vivía profundamente, pero no sólo la vivía para sí, sino que también trataba de transmitirla a sus alumnos. A veces, en sus clases, les leía poemas suyos, fracciones de composiciones literarias creadas por él, escenas de obras teatrales que acababa de escribir; en otras ocasiones, fuera de horario escolar –muchas veces, en paseos peripatético, como Sócrates, por las eras de los Poyatos u otros parajes de ese bello entorno que rodea a La Villa-, era sólo un pequeño grupo de privilegiados los que disfrutaban de su gran pasión literaria.

    Don José prodigó un cariño especial a  “Fortu”. Lo veía tan despierto, tan inquieto, tan travieso y tan interesado por sus creaciones literarias que pronto vio en él un posible estudiante. Un día, lo tomó a parte de los demás alumnos y le preguntó si le gustaría estudiar para cura; él sabía de los pocos posibles que los padres de su alumno predilecto tenían para poder pagar a su hijo unos estudios; por tanto, el seminario era un buen camino para estudiar. El muchacho que, ya entonces, disfrutaba viviendo en torno a la Iglesia, pronto respondió afirmativamente a su maestro. A los pocos días, don José tomó del brazo a “Fortu” y se fue a hablar con sus padres sobre aquel asunto.

    Desgraciadamente –o por suerte, nunca se sabe- la familia emigró a Barcelona y todo aquel proyecto quedó en agua de borrajas. Pero el maestro nunca se rindió: desde La Villa escribía cartas a su alumno estimulándolo a seguir con su vocación y a estudiar con el máximo empeño; en esas mismas cartas, siempre había unos párrafos para los padres de “Fortu” en los que les instaba a que lucharan por conseguir que su hijo ingresara en algún seminario. Y, efectivamente, a los pocos meses de estar en Barcelona Fructuoso ingresó en el seminario que los Padres Dominicos tenían en Cardedeu, una población de la provincia de Barcelona.


TIEMPO DE ESTUDIO, TIEMPO DE ORACIÓN
    Fructuoso ingresó en el Seminario de los Padres Dominicos, cuando apenas era un niño. En su interior estaba convencido que había sido llamado por Dios  para ser sacerdote, para salvar hombres, para salvar mujeres, para salvar almas, en definitiva.
Para conseguir lo que el señor quiere de él, hay que estudiar y rezar. “Fortu” se entrega plenamente a ello. 

Foto del grupo de alumnos del seminario.


    En el Seminario Menor estudia el bachiller. Esta es una etapa dura, muy dura, para unos niños. Existe una disciplina rígida, muy rígida; incluso en esa etapa de su vida pasa hambre, ya que son tiempos difíciles y los Padres Dominicos no consiguen todos los recursos para alimentar a tantos muchachos. Las horas de estudio y las clases son muchas, mas él convencido de su vocación pone todo su esfuerzo y supera todas las pruebas con éxito.
    Otro aspecto importante, incluso más importante que el estudio, es la oración; tanto él como sus compañeros pasan horas y horas, al día, rezando. A “Fortu” esto no le resulta difícil, ya que sabe que eso es lo que le pide Dios y él no quiere fallarle.
    Concluido el bachiller, con apenas diecisiete años toma los hábitos y comienza el año de noviciado: un año duro, difícil, descarnado, tremendamente severo tanto física como mentalmente.  Sin duda alguna el noviciado es el año más riguroso en la carrera de todo religioso. En este curso son bastantes los compañeros que abandonan la llamada de Dios, vuelven al mundo, se rinden. Fructuoso sigue, concluye el noviciado y pasa al Seminario Mayor para seguir los estudios de filosofía.

ESTUDIOS DE FILOSOFÍA Y TEOLOGÍA
    Comienza los estudios de filosofía y encuentra en ello una gran satisfacción, quiere beber en la fuente del saber; le agrada averiguar el “por qué” de todas las cosas, de todo conocimiento, de todo estado anímico: su esencia, sus causas, sus efectos, su evolución, etc.
    En segundo curso de filosofía se le abren ya muchos interrogantes sobre Dios, sobre la Iglesia, sobre su vocación, a los que no puede dar una respuesta clara y convincente. Es en este curso cuando entra en crisis, crisis vocacional, crisis de fe. No obstante aconsejado por su profesor de psicología, el Padre Emilio Pizarro –otra persona muy influyente en su vida-,  Fructuoso continúa estudiando, rezando. Sigue adelante, concluye los estudios de filosofía y marcha al Instituto Teológico que los Padres Dominicos tienen en el Vedat (Valencia). Allí comienza los estudios de teología, pero antes de finalizar el curso ve claramente que aquel no es su camino y, por fin, deja los estudios eclesiásticos. Se marcha del seminario.

NUEVOS TIEMPOS, NUEVA VIDA
    Con la convalidación de los estudios eclesiásticos obtiene el título de maestro. Y, de inmediato, comienza a trabajar en un colegio privado dando clases; mas en aquella época (años 1966-67) la enseñanza estaba muy mal pagada. Entonces, al mismo tiempo que imparte clases, comienza a estudiar peritaje mercantil y, concluidos estos estudios, se presenta a unas oposiciones para empleado de banca, las supera y ésta será su nueva profesión con la cual llegará hasta la jubilación.

TIEMPO PARA VIVIR, TIEMPO PARA AMAR
    Aquí comienza el capítulo más importante de su vida. Instalado en casa de sus padres, en Santa Coloma de Gramanet. Centrado en su trabajo y en sus estudios, se integra en un centro cívico cuyas actividades son de tipo cultural y social; también, aunque indirectamente, en escarceos políticos, ya que en el centro hay varios sacerdotes obreros y son ellos los que dirigen las actividades: excursiones, lecturas comentadas, obras de teatro, cinefórum, etc. En este centro “Fortu” conoce a una joven: Trini, Trinidad Alcázar, de la que se enamora y unos años más tarde se casa con ella.


Foto de la boda de D.Fructuoso García y Dª Trinidad  Alcázar


    Con Trini compartirá su vida casi cuarenta años: años felices, muy felices. Con ella comparte actividades culturales, sociales y viajes; ambos son muy aficionados a viajar, juntos conocen España y, también, países de Europa, África, América Central y América del Sur. Pero lo más importante para el matrimonio serán sus hijos: Mónica y Jordi. Desgraciadamente, hace poco más de un año, una maldita enfermedad arrebató a Trini de su lado.

Un matrimonio muy feliz.


TIEMPO DE LITERATURA

    Desde muy joven, siendo aún un niño, Fructuoso se siente atraído por la literatura. Será su maestro don José Carrasco quien le inculca aquella afición, sobre todo propiciado con la lectura frecuente de sus composiciones literarias, como ya se ha indicado anteriormente. Después, más tarde, ya en el seminario será un Padre Dominico –Vicente Tortajada-, su profesor de literatura en los cursos de bachiller, quien acaba de engancharlo en ese mundo tan fascinante de la creación literaria. Este profesor funda una revista, de ámbito interno, en la que escriben profesores y algunos alumnos; es en ella donde “Fortu” a los dieciséis años publica su primer artículo. Asimismo durante los años de estudiante de filosofía colabora, de nuevo, en otra revista del estudiantado.
    Más tarde, ya en el mundo civil, a los pocos años de haber dejado los estudios clericales comienza a escribir en diversas revistas y periódicos:
    A principio de los setenta colabora esporádicamente con EL Correo Catalán, también lo hace en Grama (revista editada en Santa Coloma de Gramanet), es colaborador habitual de Delta (El Prat de Llobregat) desde su fundación (mediados de los setenta) hasta el año ochenta; desde el año ochenta hasta el ochenta y seis colabora con el Heraldo de Aragón (Zaragoza), del que es corresponsal en la comarca de Daroca (Zaragoza). Posteriormente ha escrito en varias revistas literarias, entre otras ha publicado en Peliart (editada en Madrid); en la revista Mundo Social, del IMSERSO; en la revista virtual de los FCG. Actualmente, desde hace algo más de año y medio no tiene ninguna actividad literaria; sólo imparte clases, a personas mayores, de Gramática Española e Historia de la Lengua Española, en una ONG llamada “Cultura Viva”, en SantBoi de Llobregat.

D. Fructuoso en el acto de presentación de una novela.

    En su currículum literario, citaremos sólo algunos premios, todos de relatos cortos: en 1988 el primer premio en el concurso convocado por CABAR (Barcelona), con el cuento “Ausencia”. En 1990, obtiene el BIBLIOTECA  AUSTRAL (Barcelona), con “Mercaderes en el Templo”. En 1996 el concurso intercaixas, convocado por Caixa Manresa, con la obra “Fuera continuaba lloviendo”. Y los dos últimos obtenidos fueron los del IMSERSO de 2009, con el relato titulado “Mi madre quería ver el mar” y en 2010, también el primer premio con la narración “El Regalo”. Ambos trabajos publicados en internet y en revista “Mundo Social”.

Entrega del trofeo, correspondiente al PRIMER PREMIO, del concurso literario convocado por EL IMSERSO, a nivel nacional, el año 2010. Entrega el premio el Honorable Presidente, Frances Antich, de la Comunidad Balear; recibe el premio el escritor Fructuoso García por la obra titulada: "El Regalo". Participaron 98 concursantes


    Además de sus artículos y relatos cortos en revistas y periódicos también ha publicado una novela larga, con el título “La Sombra de Dios”. Hace sólo cuatro años publicó: “Gracias a la vida”, un libro que comprende una selección de narraciones breves escritas a lo largo de su vida.
    Fructuoso, a veces, piensa y se reprocha no haber escrito nada sobre La Villa, o casi nada –sólo recuerda haber publicado un artículo sobre La Villa, en los años setenta, en la revista Delta-. Aunque es cierto que cuando se jubiló, contempló la posibilidad de hacer un libro sobre la historia de La Villa. Pero ello le suponía desplazarse al pueblo una larga temporada para hablar con sus paisanos; para investigar en los archivos municipales y provinciales, etc. Total, lo descartó. Pero “Fortu” siempre ha estado prendado de su pueblo.




FAMILIARES Y AMIGOS NOS HABLAN DE FORTU


D. José Escobar y Dª Sagrario García, tios de Fortu.

Foto de Pepe y Sagrario junto a Fortu.
    D. José Escobar y Dª Sagrario García, tios de Fortu. Actualmente viven en Villa de Ves y al preguntarles por Fortu a los dos a la vez se les ilumina la cara con una sonrisa de oreja a oreja. Ambos afirman que es muy listo y que lo quieren mucho. Dicen que siempre ha sido un sobrino especial para ellos.


Dª Fulgencia García Molina

    Dª Fulgencia García Molina, nacida en Villa de Ves y con noventa años de edad, posee una buena memoria y nos recuerda que Fortu asistía a clase con su hermano Inocencio y su hijo Rogelio en la escuela del pueblo y ya entonces tenía fama de ser un alumno adelantado y uno de los más aplicados de la escuela.


D. Ángel García Pérez y Dª Angelina Gómez Fernández

    D. Ángel García Pérez y Dª Angelina Gómez Fernández, nacidos en Villa de Ves y actualmente residentes en Barcelona. Este matrimonio nos recuerda el don de hospitalidad y la bondad que tenían los padres de Fortu, Dª Mercedes y D. Víctor, pues por el año 1957, siendo recién casados Ángel y Angelina emigraron del pueblo a Barcelona y fueron acogidos por aquellos  en su casa, cediéndoles una habitación durante varios meses hasta que encontraron una casa de alquiler,  a pesar de que eran familia numerosa con seis hijos.
     Ángel y Angelina lo recuerdan con especial agradecimiento. Con este testimonio solo pretendo demostrar la bondad de Fortu y su familia.



Conclusión reflexiva. Mi punto de vista.

    El pequeño Fortu, en sus primeros años de vida, en la época de ir a la escuela del pueblo, era un niño extrovertido, con muchas inquietudes, muy espabilado. Se puede apreciar en la foto de la escuela que era un niño inteligente y que – como se dice por aquí – lo cogía todo al vuelo. Fortu destacaba entre todos los compañeros de clase y esto no pasó desapercibido para su maestro, un gran maestro, D. José Carrasco Montero, de Alatoz, Albacete. Él supo ver la capacidad de aquel niño para estudiar la carrera que quisiese. Sin embargo, antiguamente y más en estos pueblos pequeños, los maestros conocían muy bien a los padres de los niños, y D. José era consciente de las pocas posibilidades económicas que tenían los padres de Fortu, y esto supondría un obstáculo para el futuro académico del chaval. Era una familia pobre como cualquiera de las demás de la zona.
    Pero D. José no se rindió fácilmente. Por la información que tengo de los mayores de la zona, el maestro era católico pero no practicante; los domingos no acudían a misa ni él ni su esposa. A pesar de ello, llegó a la conclusión de que la única posibilidad para el futuro de Fortu iba a ser iniciarlo en la religión para orientar su carrera hacia el seminario.
    De este modo guió y aconsejó a su alumno y a sus padres en el pueblo, y para cuando esta familia tuvo que emigrar a Barcelona, siguió en contacto con ellos, aconsejándolos intercambiando correspondencia. Finalmente consiguió su propósito.
    Personalmente opino que D. José tenía claro que Fortu no sería sacerdote pero sí tendría una carrera.
    Desde estas líneas he querido dejar clara la intelectualidad, la humanidad y sensatez, que tuvo aquel profesor. Profesores de este talante son los que necesitamos en la enseñanza pública, y no dudo que actualmente debe haber multitud de ellos, esforzándose por los ciudadanos del futuro. Por ello, en reconocimiento de estos abnegados profesores, entono un “Viva” para ellos y para D. José, le deseo – allá donde esté – que descanse en paz.
    Siguiendo con la historia de Fortu, como he dicho, por fin entró en el seminario con una beca de estudios, y gracias a sus buenas notas mantuvo la beca hasta finalizar la carrera. En el ámbito religioso también destacó y era admirado por sus profesores, de tal forma que era un ejemplo a seguir para el resto. Él siguió la senda del Señor, la llamada de Dios, la llamada de la Fe. Seguía como nadie la oración, cumplía los votos canónicos  de pobreza, castidad y obediencia. Seguía en silencio el camino vocacional del sacerdocio, pensando en servir a la sociedad e influir para combatir la pobreza, las guerras, las enfermedades y las injusticias en general. Pero a medida que crecía y maduraba, Fortu advirtió que la realidad era distinta y comenzó a sentir “dudas”, muchas preguntas y pocas respuestas. Él quería servir a Dios pero de una forma más directa y efectiva; y dado que no se estaban cumpliendo sus expectativas, decidió colgar el hábito pues también se puede servir a Dios y al prójimo como seglar.
    Estimados lectores, después de esta particular reflexión mía, permitidme que os recomiende una lectura indispensable, uno de los trabajos literarios de Fortu, a mí me ha gustado mucho y me ha servido para conocer mejor a la persona que se esconde tras las letras; porque aunque no pretenda ser una biografía, por la forma de mover la pluma conocemos la forma de pensar del escritor.Se trata de su novela "La sombra de Dios". Y, por ello, si leéis esta novela, os aclarará las razones que ha podido tener nuestro amigo para colgar el hábito.


En memoria de Dª. Trinidad Alcázar Martín

Trinidad Alcázar Martín, esposa de Fortu

    Dª. Trinidad Alcázar Martín, esposa de Fortu, gran mujer, esposa y madre amadísima. Era una defensora del ser humano y sus derechos. Otra luchadora contra las injusticias. No dudo que estas dotes personales, añadidas a su belleza, fueron las que les condujo al matrimonio y a formar una familia idílica.


Tiempo para vivir, tiempo para amar.

    El fallecimiento de Trinidad el 5 de mayo de 2011 supuso un duro golpe para Fortu, su familia y su actividad literaria. Una maldita enfermedad arrebató a Trini de su lado.
    TRINI fue la gran mujer que Fructuoso tuvo a su lado durante cuarenta años: fue su amor, su compañera, su amiga, su confidente, fue la madre de sus hijos. Desde el día 30 de junio de 1972 que celebraron su boda, día a día lucharon juntos para sacar adelante a sus dos hijos que vendrían pronto; aunque indudablemente fue ella la que estuvo más tiempo con los pequeños –“Fortu” trabajaba, y trabajaba mucho –en el banco, llevando contabilidades de pequeñas empresas e impartiendo clases de repaso; también escribiendo colaboraciones para revistas y periódicos-. Mientras él llevaba a cabo todas esas tareas, allí estaba ella para atender a los niños, para sacarlos de paseo, para darles de comer, para bañarlos, etc.
    TRINI, cuando ya quedó liberada en parte de estas tareas, porque los hijos se hicieron mayores, se integró en una coral, una coral compuesta exclusivamente por mujeres, “VOX MULIERIBUS”, se llama. En ella permaneció unos veinte años aproximadamente, en ella estuvo hasta el día de su muerte. Ese día, durante su funeral, sus compañeras de canto, la coral, le rindieron un bello homenaje con un sentido y emotivo recital.
    TRINI también pertenecía a un grupo de tertulianas, las cuales varias veces al mes, en torno a una mesa con pastas, cafés y refrescos, se reunían para charlar de todo: de los hijos, de los maridos, de la sociedad, de política, de la vida en definitiva. Pero además, eran amigas, amigas entrañables y lo demostraron; vaya si lo demostraron: en los últimos días de su vida la acompañaron, la alentaron, derramaron lágrimas por ella, no como amigas sino como hermanas. Esto mismo, ocurría también con sus compañeras, sus amigas, de la coral; también ellas estuvieron a su lado durante su corta enfermedad.

    De TRINI, sólo resta decir, que tenía un carácter abierto, afable, bondadoso y un sentido de la responsabilidad muy estricto.



Trinidad, un ejemplo de dotes humanas
    Contaré finalmente una anécdota, que ilustra ese sentido de responsabilidad: Un domingo tórrido del mes de junio, caminando Trini junto a su esposo por una calle de Lisboa, poco transitada, encontraron a un joven de raza negra  tumbado sobre la acera. Ella se acercó hasta el muchacho y comprobó que se hallaba inconsciente bajo un sol de justicia, entonces pidieron ayuda y lo colocaron en la otra acera a la sombra.      Después preguntó por la comisaría más próxima, había una a unos trescientos metros; entonces corrieron los dos hasta aquel puesto de policía para denunciar el hecho y pedir ayuda urgente para aquel joven. No conforme con esto, no se movieron de la puerta de la comisaría hasta que vieron cómo salía un coche en dirección hacia donde se hallaba el enfermo. Cuenta Fructuoso que él dijo: “Bueno, ya está”. Y ella replicó: “No, ya está no. Ahora volvemos hasta allí y nos quedamos hasta que llegue la ambulancia”.  Y así lo hicieron.

    





Los hijos del matrimonio


Jordi García Alcazar
    Jordi García Alcazar, hijo de Fortu y Trinidad, recuerda a su madre con gran sentimiento, como una madre que se entregó y desvivió por ellos y que, desgraciadamente se fue muy pronto.

Jordi García junto a sus padres en uno de sus viajes.



Mónica García Alcazar. En Sevilla con sus padres


Mónica García, hija de Fortu, excelente deportista: actualmente, juega federada en el equipo de rugby femenino de Sant Boi de Ll. Ha practicado -y esporádicamente aún practica-: submarinismo, esquí acuático, esquí sobre nieve, puenting, paracaidismo, barranquismo, etc. 

    Mónica García Alcazar, hija de Fortu y Trinidad, recuerda con especial sentimiento la ternura y amor de madre que recibió. Madre, consejera y amiga, aún resuena en sus oídos el dulce timbre de la voz de su madre.





Conclusión de esta entrada

    Esta entrada de mi blog, se la dedico a Dª Trinidad Alcázar Martín, esposa de Fortu, fallecida el 5 de mayo de 2011 a las 23 horas. A esta gran mujer, gran ser humano, poseedora de un gran corazón, piadosa y bondadosa. Porque sin llevar hábito, fue un compendio de virtudes, en pro de la humanidad. Una influencia y referencia moral para quienes la conocieron.
    Le pido desde aquí que, esté donde esté, acompañe a Fortu en la tierra  y lo apoye para que siga escribiendo y termine la gran obra que tiene pendiente. Pues Fortu está bajo de moral desde que Trini no está y necesita su sombra espiritual.


Descanse en paz.


Actulización 2022

Es triste para mí comunicar a los lectores que Fructuoso, paisano y amigo de Villa de Ves, falleció el día 23 de febrero de 2022. 
Ha sido una gran pérdida para la cultura y memoria de nuestro pueblo. 
Desde este humilde blog, le dedico mi más sincero pésame a la familia y a sus seguidores. 
Amigo Fructuoso, gracias por el tiempo que compartimos. 
Tus palabras quedarán en los libros y tu presencia en el rumor del olmo de Villa de Ves.

Como siempre, estimados lectores, gracias por emplear vuestro tiempo leyendo la esencia de Villa de Ves: Sus gentes y su historia.
Os invito a seguir conmigo en este viaje de conocimiento. Hasta pronto.












jueves, 2 de agosto de 2012

CUEVA ALTA O COVALTA

Covalta, bella y espectacular, vista desde enfrente tiene un parecido a un ojo humano que con su prominente ceja vigila el lado sur del término municipal de Villa de Ves.




La sierra del Boquerón constituye el más importante conjunto montañoso de Villa de Ves, debido fundamentalmente a características como su gran altitud, con una elevación máxima de 962 metros sobre el nivel del mar; podemos encontrar también la cueva Covalta a 901 metros. Esta sierra cruza el término municipal de oeste a este desde el barranco de Mingo Andrés al término municipal de Jarafuel y continua hacia Jalance.

Vista de frente de la sierra, a la izquierda el Pocico y a la derecha  Covalta
Manuela, en un día de excursión remontando la pendiente para acceder a la cueva.
La cueva Covalta se ubica en el lado oeste en lo alto de la formación montañosa alcanzando 901 metros de altura, como hemos dicho anteriormente; al frente puede verse el pinar del Humbrión de Casas de Ves. Separando ambos términos el barranco de Mingo Andrés.


Mapa de situación de la cueva.

Ampliación de la zona de Covalta.


Vista desde enfrente, Covalta se muestra como un gran ojo con una enorme ceja de roca. Las paredes que la flanquean tienen multitud de agujeros y grietas, donde,  en la época de nidificación,  acuden las grajas - aves negras de la familia de los córvidos - para criar a su prole. 

Con su privilegiada vista panorámica, este ojo de vigía parece escudriñar el cerro del Villar Agudo de Jalance, la Serretilla de la Pared; las Herradas de arriba, las herradas de abajo, el cerro de la Horca, el cerro de San Cristobal, el cerro de la Teja y Redondillo, , éstos últimos de Villa de Ves; la Peña negra y la Humbría negra de Casas de Ves, incluso cuando el día está claro, Alborea , Casas Ibañez, las Heras, el Humbrión, la Caballa y término de Carcelén, los caminos que van a la Gila y a la casa del Conde que continúan hacia Alatoz.
Desde la verticalidad, este gran centinela parece desafiar el tiempo y la gravedad.

Vicente Jiménez y Vicente ( hijo) en una visita a Covalta para el trabajo de campo.


Una maravilla de la naturaleza.
Para los visitantes: Respetad la cueva como cualquier otro elemento natural.

Ahora, estimados lectores, dejadme que me exprese para llegar al punto que quiero resaltar, y aunque mis conocimientos de historia sean pobres, mis palabras no dejan de tener importancia puesto que mi fin solo es averiguar todo lo que pueda de la historia de mi pueblo: Villa de Ves.
Es sabido que en nuestra triste guerra civil, desaparecieron los archivos municipales históricos, por lo que tenemos que encontrar eslabones perdidos de la cadena de nuestra historia; recabar  información de nuestros mayores, analizar vestigios del pasado y a veces inspirarse en la intuición o la imaginación.
Dicho esto, entended que por la ubicación de la cueva Covalta, opino que en algún tiempo debió ser baluarte de iberos, moros y cristianos. A falta de demostrarlo con evidencias, es una apreciación personal, pero he solicitado ayuda al Instituto de Estudios Albacetenses de la Diputación, para apoyar mi hipótesis.
Las razones por las que considero que pudo estar habitada son: El tipo de cueva, rasgos de su interior, por la tierra y montes que la rodean, orientación sur, la existencia en las proximidades del barranco de Mingo Andrés, estas tierras arrastran la toponimia de los Lavajos, ( un lavajo es una charca de agua de lluvia que rara vez se seca), los lavajos existen en muchas comarcas de la península y determinan los primeros asentamientos humanos, y aquí en Covalta y su entorno, se dieron las condiciones esenciales para la vida humana. Agua abundante, bosque, caza, una cueva para cobijarse varias familias de la climatología extrema y fácilmente defendible de otras tribus, con visibilidad para prever los movimientos del enemigo en muchos kilómetros a la redonda.
Por otro lado, hay evidencias de asentamientos ibéricos en Jarafuel (asentamiento del Castillico), municipio lindante con Villa de Ves. Y debido precisamente a esta proximidad, es muy probable que la cueva haya sido utilizada en la antigüedad.

En una segunda consulta al I.E.Albacetenses sugiero la hipótesis de que Covalta fuese utilizada por los guerrilleros españoles en la Guerra de Independencia o Guerra del francés.
En el marco de la Guerra de Independencia, 1808-1812, destacó la figura del guerrillero Jose Romeu, “el saguntino”, en la provincia de Valencia. Tras varios años de luchas de guerrillas y como comandante de la misma en la zona de levante, ante la presión que las tropas francesas ejercían sobre él y sus hombres, poniendo incluso precio a su cabeza,  Romeu decide adentrarse en la provincia de Albacete ( Castilla), lugar que los franceses aún no dominaban y que además estaba cerca del Valle de Ayora, donde se concentraban las tropas francesas.

José Francisco Pelegrín Romeu y Parras (Sagunto1778 – Valencia1812). Héroe saguntino. Guerrillero y Comandante de los Batallones de Milicia Urbana de Murviedro durante la Guerra de la Independencia española. 

Jose Romeu organiza, pues, su guerrilla y traslada el campamento a Alatoz ( Albacete) fijando allí un asentamiento de tropas y lugar de reclutamiento, especie de academia militar y encuadramiento de voluntarios. Enterados los franceses de estas noticias y por el peligro que pudiera representar para sus tropas, decidieron lanzar varios ataques contra Romeu, pero fracasaron y fueron repelidos, dando motivos para aumentar la popularidad de Romeu y los suyos.
Esto desanimó a los franceses, quienes, temerosos de adentrarse en Castilla, no saldrían desde entonces del Valle de Ayora que seguían dominando.
Romeu, siguió hostigando a los franceses consiguiendo nuevas victorias.
Con los hechos expuestos aquí pretendo demostrar que el término de Villa de Ves, pudo ser teatro de operaciones de la guerrilla.
Esto me lleva a enlazar con el tema de la cueva Covalta de Villa de Ves. Yo nací allí y  conozco la zona. Si trazamos unas líneas imaginarias para desplazarnos a Cofrentes, Jalance, Jarafuel o Ayora y si fuése un estratega como Jose Romeu, lo lógico sería ir por la red de sendas y caminos trazados desde la era musulmana, que nos llevan a la Comunidad Valenciana y los pueblos citados.
La primera vía sería por la carretera de Albacete a Ayora Cm-332 que nos llevaría a la CV- 440. Sin embargo esta vía nos dejaría muy expuestos y no se podría camuflar a las tropas.
La segunda vía sería desde Alatoz por Casas de Juan Gil, pasando por la fuente de la Carrasca a Jarafuel.
Una tercera vía pudo ser desde Alatoz por Casa del Conde, cueva Covalta, el gramial, lomas del cura hasta Jalance.
La cuarta vía posible sería Alatoz, Casa del Conde, fuente del huertico, herradas de abajo, las charquillas, Jalance.
Por una quinta vía utilizaríamos el cauce del rio Júcar por el molinar, castillo de Don Sancho hasta Jalance.
Y la última que se me ocurre desde Alatoz por el molinar, serretilla de la Pared, cerro del Villar Agudo, Jalance y Cofrentes.
Utilizando cualquiera de ellas, Covalta queda a mitad de camino, ofreciendo un escondite natural, donde podían guardar los caballos y reposar los jinetes y ser incluso almacén de víveres. Buen lugar para ocultarse del enemigo y atacar por la retaguardia.
Por todo lo descrito, quiero resaltar la importancia histórica del término de Villa de Ves y quizás Covalta misma en la guerra de la Independencia española de 1808-1812.

Covalta: Elegante y vistosa.
Un momento de reflexión buscando el eslabón de la historia entre el pasado y el presente.
Tenemos preguntas pero pocas respuestas.




Descripción del interior de la cueva.

La cueva vista de frente es preciosa. La entrada es amplia y vistosa, el interior es elevado ancho y cóncavo, rematado con una bóveda natural de casi 40 metros de diámetro. En las paredes hay abundantes espeleotemas (depósitos de mineral) aunque no llegan a formar estalactitas ni estalagmitas, probablemente porque la cueva no tiene el clima apropiado para ello o entra demasiado aire y no hay suficiente humedad.


Los espeleotemas nos abren una ventana a tiempos remotos. Se pueden necesitar siglos para formar unos milímetros.



Si se permanece en silencio, es fácil escuchar un continuo goteo que proviene del techo de la cueva.
El suelo está inclinado hacia el interior de la cueva, allanándose un poco en lo más profundo. Está cubierto por una capa de humus fino, con evidentes restos de estiércol de ganado. La vegetación deja de crecer por la mitad de la cueva por la falta de luz directa, sin embargo por el día no llega a existir ninguna zona de oscuridad total.

Obsérvese la línea donde se detiene el crecimiento de vegetación.

Detalle de un helecho creciendo en una grieta del techo próxima a la entrada.



Hago un inciso para contaros una anécdota con tintes cinematográficos:


Durante una visita a la cueva, que hicimos mi esposa y yo, en primavera, al llegar a la entrada de la cueva las grajas comenzaron a graznar volando rasas sobre nuestras cabezas como si nos quisiesen atacar. Seguramente solo pretendían defender sus nidos. Mi esposa se asustó y se quería volver del miedo que tenía. Parecía una escena sacada de la película Los Pajaros de Alfred Hitchcok. Yo la tranquilicé, hicimos unas fotos sin hacer mucho ruido, con movimientos lentos y nos marchamos.





Foto mostrando un lateral de Covalta, hay abundantes agujeros y grietas donde nidifican diversas aves.


EXCURSIÓN A COVALTA:

El primer consejo es que llevéis un buen calzado, agua potable, bastones de senderismo y salir temprano “con la fresca”. Evitar llevar niños pequeños porque hay riesgo de caídas graves.
Puente de Covalta. En primer lugar, camino que proviene
del Pocico. A la derecha del cruce, camino a la Gila. A la
izquierda, camino a Casas de Juan Gil.
Parad en el puente Covalta – donde hay espacio para aparcar – y no haced mucho ruido, desde allí observad en dirección al pico de la montaña y es muy probable que veáis una pareja de águilas reales volando en círculos sobre la Cueva.



Águila que desde la altura y con su vista penetrante vigila todo lo que se mueve en Covalta.

Los accesos son muy dificultosos, se puede subir por la senda que se usaba toda la vida por el lado norte aunque la vegetación la ha ocultado por la falta de mantenimiento. En el lado sur la pendiente es más suave pero no hay senda; por encima de la sierra con coche se puede seguir una pista forestal ( es necesario un coche todoterreno) y andar unos 600 metros hasta llegar encima de la cueva, desde donde se pueden hacer foto espectaculares, seguid el borde de la peña y bajad por la pared de roca escalonada hasta la cueva.

USOS DE LA CUEVA:

Lo máximo que recuerdan nuestros mayores es que antiguamente los pastores de la zona encerraban allí dos ganados de ovejas y cabras, sobre todo en días en que los pastores preveían que iba a haber tormenta, en verano incluso hay precipitaciones con granizo. También guardaban el ganado en invierno cuando nevaba. Los pastores son muy diestros prediciendo el clima. Además de la protección, el ganado tenía en los alrededores de la cueva suficiente vegetación para unos días, lo que permitía al pastor dejarlas solas un tiempo. Cuando había lobos en la zona el pastor no se alejaba mucho, claro está.

FIESTA DE COVALTA:

En Covalta se celebraba todos los años, el 15 de Mayo, la fiesta de San Isidro Labrador; el cura párroco de Villa de Ves, en el caso que expongo: D. Alfredo Carrión, subía a la cueva acompañado del monaguillo y otras personas de la zona, hacían una ceremonia religiosa para bendecir las tierras y las cosechas. También se repartían unos pequeños panecillos bendecidos a todos los asistentes a la ceremonia. Tras el acto, descendían de la cueva hacia las casas del campo cercano llamado Herradas de arriba donde continuaba la fiesta popular, participando toda la gente.
A continuación, nuestro paisano y amigo Lorenzo Peñas Arocas, persona que tiene casa en las Herradas de Abajo y ha vivido muchos años en ella y conoce la zona perfectamente, nos relata lo que recuerda de estas fiestas.

LORENZO PEÑAS AROCAS y NATIVIDAD PÉREZ

Vecinos de Villa de Ves, grandes personas, grandes amigos y fenomenales vecinos para todo el que los necesite.

Lorenzo y Natividad recuerdan que cuando bajaban de la cueva daba comienzo la fiesta en las Herradas de Arriba. Era tradición hacer sopas con leche para todos los asistentes, después hacían un gran baile, al que asistía mucha gente, si hacía frio lo hacían en la casa de Juan Vicente, y si el clima era benévolo, lo hacían en una era.
Esta fiesta era muy reconocida en todo su entorno; acudía gente de todas las casas de campo cercanas y de las aldeas próximas como Casas de Juan Gil, Villa de Ves, La Gila, Casa del Conde.
De entre las casas citadas podemos destacar las siguientes:
Pertenecientes a las Herradas de arriba: Casa de Juan Vicente, Isabel de Garrabas, Noe, Vicente, Benigna Pérez, Clara, Juan Pablo y Vicente el rentero.
Pertenecientes a las Herradas de abajo: Jose Gil, Pepe el de Enrique, Mariquita, Jose María, Eduardo, Adolfo el aguacil, Macario y Liborio.
Otras casas dispersas: Los Bonifacios, los Perolos, Los severina, Magdalena e Inocente, Casa Soria, Alfileres, El Sarro y el Zorro.
También venían empleados de la obra del embalse del Molinar residentes en el poblado de Hidroeléctrica Española.


D. ÁNGEL GARCÍA PÉREZ  Y Dª ANGELINA GÓMEZ 
FERNÁNDEZ

Este matrimonio son dos grandes personas queridos por todos sus paisanos de Villa de Ves.

. D. Ángel nació en la casilla de Juan Vicente en las Herradas de Arriba. Dª Angelina por los años 1950 era novia de D. Ángel e iba con su tía a la fiesta de Covalta a las Herradas de Arriba.

Ángel me comenta que cuando se celebraba la fiesta de Covalta, dos días antes se destetaban los cabritos más grandes y se les alimentaba con pienso, de esta forma, la leche que daban las cabras servía para llenar dos o tres cántaros para hacer sopa de pan con leche. Este plato se elaboraba mezclando pan con leche en un lebrillo grande y posteriormente se le añadía miel, moviendo la mezcla hasta conseguir la densidad adecuada.
Angelina revive con nostalgia y sentimiento aquellos años en los que ella asistió a las fiestas de Covalta, pues por la década de 1950 era novia de Ángel e iba acompañada de su tía a la fiesta con mucha ilusión porque allí se encontraría y bailaría con su novio. También era esta la oportunidad de lucir el único vestido que tenía, cosido por ella ya que sabía coser bien.
El acordeonista que tocaba era Juan Miguel el de Crisanta de Villa de Ves. Animaba al baile, sobre todo con pasodobles y tangos. Una de las piezas que recuerdan Ángel y Angelina es Caballito Volador; y es que aquellos bonitos años son difíciles de olvidar.

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Y con esto me despido de vosotros, queridos lectores. 
Espero que os haya gustado este artículo. A quienes conocéis esta cueva os animo a que me deis más información si creéis que se puede mejorar o ampliar alguna parte, y a quienes no la conocéis, os animo a visitarla.

Un abrazo.
Respetad la naturaleza o no quedará nada bonito sobre qué escribir.







domingo, 6 de mayo de 2012

LA CANALEJA


Espectacular perspectiva  de la canaleja, paraje de gran belleza paisajística.
(Foto realizada desde el balcón del pijo )


La canaleja es un paraje ubicado en la vertiente izquierda del río Júcar, dentro del término municipal de Casas De Ves. Discurre por la orilla entre el extremo  este de Casas de Ves y el oeste de Villa de Ves.

Imagen desde satélite. Señalizamos en rojo el paraje de la Canaleja. En amarillo las referencias que la delimitan.

Plano del monte LA CANALEJA realizado en 1975 por ICONA ( Instituto para la conservación de la naturaleza).
Señalizamos en rojo el límite de Villa de Ves y en verde el límite de Casas de Ves.

Si remontamos el rio, se puede considerar como punto de inicio de este paraje la presa de la Huerta Somera  de Villa de Ves y su final coincidiría con la desembocadura del barranco de Mingo Andrés, ya en terreno de Casas de Ves. A continuación encontraremos las Rinconás y más arriba, la central hidroélectrica y el Tranco del Lobo.

A quienes leéis este blog os parecerá extraño que yo – siendo de Villa de Ves – dedique este espacio a un paraje de Casas de Ves. La razón es que históricamente tanto Casas de Ves como los parajes que describo pertenecieron a Villa de Ves y además, los moradores de las casas y huertas de la Canaleja eran descendientes de Villa de Ves. Los vínculos familiares de esta gente llegan hasta actuales habitantes de Villa de Ves. También es normal que en los corrillos de los ancianos surjan conversaciones sobre hechos y recuerdos de la Canaleja asimilándolos como algo “nuestro”,  de Villa de Ves.
Por todo ello, estimados lectores, he aquí el motivo por el cual hoy nos aventuramos en territorio vecino.



Antiguo término de Villa de Ves, antes de la segregación de Casas de Ves y Balsa de Ves.

El extenso término de Villa de Ves se dividió en 1821.
Según se lee en un documento del archivo del Ayuntamiento de Casas de Ves:
                “ El 24 y 25 de Abril de 1821, reunidas las comisiones municipales designadas, y ante D. Juan Andrés Núñez, escribano real y notario público de la Villa de Ayora, se realiza el deslinde y amojonamiento de los términos de Casas de Ves, Villa de Ves y Balsa de Ves.



Plano mostrando la división actual de los términos de Balsa de Ves, Villa de Ves y Casas de Ves.

La canaleja fue una zona de huerta, árboles frutales y olivos cuya explotación permitía vivir directamente a tres familias que tenían allí sus casas. Estas familias cultivaban la tierra para subsistir y lo que no consumían se vendía en los pueblos y aldeas de alrededor. Por ejemplo, las olivas las llevaban a moler a las almazaras de Villa de Ves, Carcelén y Alcalá del Júcar. 

Una visita a la orilla sur del Júcar nos brinda una buena visión de la Canaleja río arriba. Se puede apreciar la acumulación de depósitos sedimentarios traídos por el Barranco de Mingo Andrés.




A continuación podréis saber más cosas de la Canaleja gracias al testimonio vivo de algunos paisanos que atesoran recuerdos y datos que de otra forma se perderían para siempre. 


Amalia Arocas Martínez

Dª Amalia Arocas Martínez. Actualmente tiene 77 años, es nieta de D. Segundo y Dª Isabel María. Es descendiente directa de la Canaleja y querida por todo el pueblo.


Nos cuenta Amalia que las tierras de huerta que tenía su abuelo en la Canaleja eran heredadas de los padres de éste. Eran vecinos de Villa de Ves y dominaban estas huertas desde hace tantos años que se pierde en la memoria.
D. Segundo Martínez, abuelo de Amalia, tenía dos hermanos: José y Paquito Martínez Arenas. El tal Paquito, es padre de Alejandrina Martínez González, mujer de Fidel de Villa de Ves – este dato ha sido para mí una sorpresa -.
Estos tres hermanos heredaron de sus padres y Segundo Martínez obtuvo las huertas de la Canaleja, José Martínez heredó las Rinconás – que era una zona de oliveras muy buenas – y Paquito Martínez no heredó tierras por algún motivo que desconocemos hoy, por lo que se fue a vivir a La Pared, formando allí su familia.
Es posible que sus hermanos le comprasen su parte de la herencia como era frecuente en todas las familias de antaño. Al ser muchos hijos, las tierras se dividían en muchas partes creando minifundios poco productivos que obligaban a algunos a no poder vivir de la tierra, por lo que una solución era emigrar.
D. Segundo Martínez Arenas se casó con Dª Isabel María y formaron una familia de ocho hijos, cinco mujeres: María, Dionisia, Segunda, Isabel, Catalina; y tres varones: Domingo, Trinidad y otro quien no conocemos el nombre pues falleció con dos años. Los otros varones también fallecieron jóvenes por lo que heredaron las supervivientes de esta familia.
Dª Segunda heredó las huertas de la Canaleja, era esposa de  Carlos el dueño de la “casineta” de Villa de Ves, es decir, el antiguo bar del pueblo, quien fue muy estimado por todos los vecinos.
María y Catalina heredaron las oliveras de las Rinconás. María es la madre de Porfirio Martínez y Catalina es la madre de Amalia y Segundo Arocas Martínez ambos de Villa de Ves.
Dionisia e Isabel marcharon a vivir a Casas de Ves.




Alejandrina Martínez González

Dª Alejandrina, mujer seria y discreta de Villa de Ves, nacida el 9 de Julio de 1925, tiene actualmente 87 años y nos relata con gran lucidez lo que recuerda de Domingo uno de los tres hermanos que mencionamos anteriormente.

Cuenta Alejandrina que cuando ella vivía en La Pared con sus padres, recibían con cierta frecuencia en casa a Domingo – que era sobrino de su padre – y mostraba un aspecto enfermizo y fatigado. Siempre llevaba consigo unas alforjas de cuadros blancos y negros. Se quedaba a dormir dos o tres noches y se marchaba. Su padre siempre lo acogía lo mejor que podía pero siempre con reserva porque desconocían cual era su enfermedad.



Porfirio García Martínez

D. Porfirio, nieto de D. Segundo e Isabel Mª, descendiente directo de la Canaleja, actualmente tiene casa en Villa de Ves donde vive parte del año; es un vecino querido por sus paisanos.


Cuenta Porfirio que en la Canaleja había tres casas. La de sus abuelos estaba un poco más arriba de las huertas en la orilla de una rambla y al lado de la casa había un algarrobo – que sobrevive actualmente - ; una segunda casa estaba construida excavada en la roca aprovechando una cueva, era la de Inés y su marido, un matrimonio que no tuvo hijos; y la tercera casa era la del Sr. Periquín, quien tenía un tejar junto a la casa, con un horno donde cocía las tejas de arcilla del río que posteriormente vendía en los pueblos próximos utilizando un burro como transporte. Aún se pueden encontrar restos de tejas por las proximidades de la Canaleja.
RUINAS DE UNA CASA DE LA CANALEJA VISTA DESDE EL BALCÓN DEL PIJO.
TAMBIÉN SE PUEDE DISTINGUIR UN GRUPO DE OLIVOS.



Carlos Saez Martínez

D. Carlos, nieto de D. Segundo e Isabel Mª, descendiente directo de la Canaleja, vive en la actualidad parte del año en Villa de Ves  y es estimado por todo el pueblo.

Cuenta Carlos que su madre, Dª Segunda Martínez, heredó las huertas de la Canaleja. Él mismo tiene recuerdos de allí, pues vivió y trabajo en esas tierras y conoce todos los rincones perfectamente. Nuestro amigo Carlos trabajó duro siendo un adolescente y cazó para subsistir en este paraje por lo que no hay animal o planta que no conozca. Con esta sabiduría popular ha podido aportarnos muchos datos de los que os relataré los más curiosos.

Según cuenta Carlos, regaban las huertas de la Canaleja con agua de un manantial que había más arriba de la casa. Ellos habían construido una pequeña presa con piedras y tierra, y una red de acequias con las que regaban según la necesidad.
Otra curiosidad es que cerca de este manantial, aproximadamente a 50 metros, manaba otra fuente pero de agua salada.
También cuenta que esta presa o charca, y en las acequias, se criaban muchas ranas y su madre – que  era una excelente cocinera – las preparaba pelándolas y quitándoles la cabeza. Las guisaban de diversas formas resultando un plato exquisito. También cocinaban serpientes, de las que afirma que tienen una carne sabrosa.
A los lectores del blog os puede parecer extraño este tipo de recurso alimenticio pero no lo es tanto, por un lado era un medio de subsistencia y de aprovechar las proteínas que nos brinda la naturaleza en unos tiempos de escasez de recursos, y debemos ser conscientes de que incluso hoy en día en famosos restaurantes de Francia e Inglaterra  o incluso algunos españoles, se preparan exquisitos platos de ancas de rana.
Carlos recuerda que su madre le contaba que, antes de nacer él, había en la Canaleja abundante pesca de río destacando la lubina y la trucha,  había también nutrias y lobos, aunque estos vivían en el margen sur del río – lo que por aquí llamamos “el otro lado” – pero era habitual verlos vadear el río por la Canaleja, cerca de las casas, de hecho Dª Segunda fue testigo de estos cruces en varias ocasiones. Es posible que los lobos se sintiesen atraídos por el olor de los animales domésticos. Cuando las gallinas de la casa de Carlos oían el aullido de los lobos, corrían despavoridas hacia la gatera para esconderse en el corral. La cachera de los cerdos era una cueva con una puerta resistente para evitar el ataque de los lobos por la noche.
En aquella época era muy fácil pescar en la Canaleja. La madre de Carlos fabricaba unas canastas de juncos y cañas y las ponían en la orilla del río; cuando los peces acudían a desovar se metían en las trampas y ya no sabían salir. Esto es una muestra de la abundancia de peces que posteriormente se vería alterada por la mano del hombre al construirse el embalse del Molinar y alterarse el curso natural del río.
Llegados a este punto, Carlos nos cuenta una interesantísima anécdota. Nos habla de la temida y famosa serpiente que atemorizaba a todos los moradores de la Canaleja, Villa de ves y Villar de Ves, pues era ya una leyenda. Incluso yo personalmente he oído a mis padres comentar muchas veces que en la Canaleja había una serpiente más gruesa que el timón de un arado.
Estimados  lectores, gracias a lo que cuenta Carlos y a lo que he podido averiguar sobre serpientes, hoy quedará desvelada la leyenda del Monstruo de la Canaleja:
Cuenta Carlos que desde el manantial de la presa de riego que ellos tenían, hasta el río, había mucho carrizo y entre la maleza se camuflaban bien las serpientes, a la vez, era una zona de abundantes presas: ratas, ranas, ratones de campo, lagartos, lagartijas, etc. La señora Segunda era una mujer valiente y acostumbrada a vivir en la Canaleja, una mujer dura de campo, con miedo a pocas cosas, sin embargo sí temía a esta serpiente. La había visto varias veces y le aterrorizaba toparse con ella porque era larga, gruesa, con escamas verde oliva con sombras negras y una hilera de escamas en el lomo a modo de crin, como un dragón mítico, un auténtico monstruo.
Por esta descripción junto con lo que he podido averiguar sobre serpientes puedo concluir que era una culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y seguramente era un macho adulto por el color de la piel y sus dimensiones. Las escamas sobre los ojos son prominentes, lo que les da una mirada penetrante y feroz.
Culebra bastarda

Carlos también la había visto varias veces y le tenía respeto y un poco de miedo, pero, sabedor del horror que tenía su madre a esta serpiente y el peligro que representaba en esa zona, se decidió a enfrentarse a ella. Salió a su caza en repetidas ocasiones con una perra muy valiente que tenían y cuando la encontraban entre la vegetación, la serpiente se sentía amenazada y se erguía, mostrando medio cuerpo tieso como un palo y siseaba sonoramente abriendo la boca ampliamente para mostrar sus dientes. También daba latigazos con la cabeza en dirección a ellos, consiguiendo que el miedo les hiciese desistir de cogerla.
Sin embargo, Carlos era un chaval joven y temerario, y pensó que la mejor forma de matarla sería a distancia con un arma de fuego. Ellos tenían en la casa una escopeta antigua que era como un trabuco, de un solo cañón. Carlos preparó el cartucho artesanal con plomo del calibre más grueso que tenían y se dispuso con su perra para dar caza a la bicha. Cuando dieron con ella, como siempre les plantó cara irguiéndose y siseando con las escamas erizadas. Carlos solo disponía de un tiro, una oportunidad. No podía fallar. Intentó no dejarse llevar por el miedo, se concentró en la cabeza de la serpiente, esperó el momento en que paró de moverse y apretó el gatillo con decisión. ¡PAM! Le arrancó la cabeza del cuerpo.
Este hecho ocurrió en torno al año 1959 cuando Carlos ya vivía en Villa de Ves, por lo que, una vez muerta la serpiente, Carlos pretendía llevarla al pueblo para mostrar su hazaña. Según Carlos la serpiente pesaba unos 40 kilos y medía 2´5 metros de largo, era tan pesada que la tuvo que dejar en el lugar donde la mató. Decidió volver al pueblo para coger el burro y pedir a su padre que le ayudase a recogerla.
De esta forma queda aclarada la leyenda de la Canaleja.
Puede que el lector se asombre de la muerte de un ser vivo pero era normal antiguamente matar a las serpientes por miedo o desconocimiento porque rara vez atacan al humano. De hecho en la actualidad son especies protegidas y no se deben matar.

Nota:  Carlos me contó estos hechos en el verano de 2011, en el bar que hay en el Ayuntamiento de Villa de Ves, sentados los dos en una mesa, él vestía una camisa de manga corta y, conforme me lo contaba, le cambiaba la expresión de la cara y me señaló hacia sus brazos porque, solo el recuerdo de aquel animal, le erizaba la piel y le ponía los pelos de punta.
Pude ver que no se trataba de una broma. Y es que aquel animal era un monstruo, el Monstruo de la Canaleja.



Agradezco vuestra atención y espero seguir aportando pinceladas de cultura popular de nuestro pueblo.


Un abrazo para todos.


Esta entrada del blog la dedico con especial sentimiento a mi hermano Luis Jiménez García, recientemente fallecido con 68 años de edad.
 Le deseo que el susurro de las aguas del río Júcar a su paso por Villa de Ves y la silenciosa presencia del Cristo de la Vida desde su Santuario, le acompañen en su último viaje hasta el cielo. Descanse en paz.