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La creación de este blog se debe a mi interés por recuperar las raíces de mi pueblo: su historia natural y popular.

jueves, 2 de agosto de 2012

CUEVA ALTA O COVALTA

Covalta, bella y espectacular, vista desde enfrente tiene un parecido a un ojo humano que con su prominente ceja vigila el lado sur del término municipal de Villa de Ves.




La sierra del Boquerón constituye el más importante conjunto montañoso de Villa de Ves, debido fundamentalmente a características como su gran altitud, con una elevación máxima de 962 metros sobre el nivel del mar; podemos encontrar también la cueva Covalta a 901 metros. Esta sierra cruza el término municipal de oeste a este desde el barranco de Mingo Andrés al término municipal de Jarafuel y continua hacia Jalance.

Vista de frente de la sierra, a la izquierda el Pocico y a la derecha  Covalta
Manuela, en un día de excursión remontando la pendiente para acceder a la cueva.
La cueva Covalta se ubica en el lado oeste en lo alto de la formación montañosa alcanzando 901 metros de altura, como hemos dicho anteriormente; al frente puede verse el pinar del Humbrión de Casas de Ves. Separando ambos términos el barranco de Mingo Andrés.


Mapa de situación de la cueva.

Ampliación de la zona de Covalta.


Vista desde enfrente, Covalta se muestra como un gran ojo con una enorme ceja de roca. Las paredes que la flanquean tienen multitud de agujeros y grietas, donde,  en la época de nidificación,  acuden las grajas - aves negras de la familia de los córvidos - para criar a su prole. 

Con su privilegiada vista panorámica, este ojo de vigía parece escudriñar el cerro del Villar Agudo de Jalance, la Serretilla de la Pared; las Herradas de arriba, las herradas de abajo, el cerro de la Horca, el cerro de San Cristobal, el cerro de la Teja y Redondillo, , éstos últimos de Villa de Ves; la Peña negra y la Humbría negra de Casas de Ves, incluso cuando el día está claro, Alborea , Casas Ibañez, las Heras, el Humbrión, la Caballa y término de Carcelén, los caminos que van a la Gila y a la casa del Conde que continúan hacia Alatoz.
Desde la verticalidad, este gran centinela parece desafiar el tiempo y la gravedad.

Vicente Jiménez y Vicente ( hijo) en una visita a Covalta para el trabajo de campo.


Una maravilla de la naturaleza.
Para los visitantes: Respetad la cueva como cualquier otro elemento natural.

Ahora, estimados lectores, dejadme que me exprese para llegar al punto que quiero resaltar, y aunque mis conocimientos de historia sean pobres, mis palabras no dejan de tener importancia puesto que mi fin solo es averiguar todo lo que pueda de la historia de mi pueblo: Villa de Ves.
Es sabido que en nuestra triste guerra civil, desaparecieron los archivos municipales históricos, por lo que tenemos que encontrar eslabones perdidos de la cadena de nuestra historia; recabar  información de nuestros mayores, analizar vestigios del pasado y a veces inspirarse en la intuición o la imaginación.
Dicho esto, entended que por la ubicación de la cueva Covalta, opino que en algún tiempo debió ser baluarte de iberos, moros y cristianos. A falta de demostrarlo con evidencias, es una apreciación personal, pero he solicitado ayuda al Instituto de Estudios Albacetenses de la Diputación, para apoyar mi hipótesis.
Las razones por las que considero que pudo estar habitada son: El tipo de cueva, rasgos de su interior, por la tierra y montes que la rodean, orientación sur, la existencia en las proximidades del barranco de Mingo Andrés, estas tierras arrastran la toponimia de los Lavajos, ( un lavajo es una charca de agua de lluvia que rara vez se seca), los lavajos existen en muchas comarcas de la península y determinan los primeros asentamientos humanos, y aquí en Covalta y su entorno, se dieron las condiciones esenciales para la vida humana. Agua abundante, bosque, caza, una cueva para cobijarse varias familias de la climatología extrema y fácilmente defendible de otras tribus, con visibilidad para prever los movimientos del enemigo en muchos kilómetros a la redonda.
Por otro lado, hay evidencias de asentamientos ibéricos en Jarafuel (asentamiento del Castillico), municipio lindante con Villa de Ves. Y debido precisamente a esta proximidad, es muy probable que la cueva haya sido utilizada en la antigüedad.

En una segunda consulta al I.E.Albacetenses sugiero la hipótesis de que Covalta fuese utilizada por los guerrilleros españoles en la Guerra de Independencia o Guerra del francés.
En el marco de la Guerra de Independencia, 1808-1812, destacó la figura del guerrillero Jose Romeu, “el saguntino”, en la provincia de Valencia. Tras varios años de luchas de guerrillas y como comandante de la misma en la zona de levante, ante la presión que las tropas francesas ejercían sobre él y sus hombres, poniendo incluso precio a su cabeza,  Romeu decide adentrarse en la provincia de Albacete ( Castilla), lugar que los franceses aún no dominaban y que además estaba cerca del Valle de Ayora, donde se concentraban las tropas francesas.

José Francisco Pelegrín Romeu y Parras (Sagunto1778 – Valencia1812). Héroe saguntino. Guerrillero y Comandante de los Batallones de Milicia Urbana de Murviedro durante la Guerra de la Independencia española. 

Jose Romeu organiza, pues, su guerrilla y traslada el campamento a Alatoz ( Albacete) fijando allí un asentamiento de tropas y lugar de reclutamiento, especie de academia militar y encuadramiento de voluntarios. Enterados los franceses de estas noticias y por el peligro que pudiera representar para sus tropas, decidieron lanzar varios ataques contra Romeu, pero fracasaron y fueron repelidos, dando motivos para aumentar la popularidad de Romeu y los suyos.
Esto desanimó a los franceses, quienes, temerosos de adentrarse en Castilla, no saldrían desde entonces del Valle de Ayora que seguían dominando.
Romeu, siguió hostigando a los franceses consiguiendo nuevas victorias.
Con los hechos expuestos aquí pretendo demostrar que el término de Villa de Ves, pudo ser teatro de operaciones de la guerrilla.
Esto me lleva a enlazar con el tema de la cueva Covalta de Villa de Ves. Yo nací allí y  conozco la zona. Si trazamos unas líneas imaginarias para desplazarnos a Cofrentes, Jalance, Jarafuel o Ayora y si fuése un estratega como Jose Romeu, lo lógico sería ir por la red de sendas y caminos trazados desde la era musulmana, que nos llevan a la Comunidad Valenciana y los pueblos citados.
La primera vía sería por la carretera de Albacete a Ayora Cm-332 que nos llevaría a la CV- 440. Sin embargo esta vía nos dejaría muy expuestos y no se podría camuflar a las tropas.
La segunda vía sería desde Alatoz por Casas de Juan Gil, pasando por la fuente de la Carrasca a Jarafuel.
Una tercera vía pudo ser desde Alatoz por Casa del Conde, cueva Covalta, el gramial, lomas del cura hasta Jalance.
La cuarta vía posible sería Alatoz, Casa del Conde, fuente del huertico, herradas de abajo, las charquillas, Jalance.
Por una quinta vía utilizaríamos el cauce del rio Júcar por el molinar, castillo de Don Sancho hasta Jalance.
Y la última que se me ocurre desde Alatoz por el molinar, serretilla de la Pared, cerro del Villar Agudo, Jalance y Cofrentes.
Utilizando cualquiera de ellas, Covalta queda a mitad de camino, ofreciendo un escondite natural, donde podían guardar los caballos y reposar los jinetes y ser incluso almacén de víveres. Buen lugar para ocultarse del enemigo y atacar por la retaguardia.
Por todo lo descrito, quiero resaltar la importancia histórica del término de Villa de Ves y quizás Covalta misma en la guerra de la Independencia española de 1808-1812.

Covalta: Elegante y vistosa.
Un momento de reflexión buscando el eslabón de la historia entre el pasado y el presente.
Tenemos preguntas pero pocas respuestas.




Descripción del interior de la cueva.

La cueva vista de frente es preciosa. La entrada es amplia y vistosa, el interior es elevado ancho y cóncavo, rematado con una bóveda natural de casi 40 metros de diámetro. En las paredes hay abundantes espeleotemas (depósitos de mineral) aunque no llegan a formar estalactitas ni estalagmitas, probablemente porque la cueva no tiene el clima apropiado para ello o entra demasiado aire y no hay suficiente humedad.


Los espeleotemas nos abren una ventana a tiempos remotos. Se pueden necesitar siglos para formar unos milímetros.



Si se permanece en silencio, es fácil escuchar un continuo goteo que proviene del techo de la cueva.
El suelo está inclinado hacia el interior de la cueva, allanándose un poco en lo más profundo. Está cubierto por una capa de humus fino, con evidentes restos de estiércol de ganado. La vegetación deja de crecer por la mitad de la cueva por la falta de luz directa, sin embargo por el día no llega a existir ninguna zona de oscuridad total.

Obsérvese la línea donde se detiene el crecimiento de vegetación.

Detalle de un helecho creciendo en una grieta del techo próxima a la entrada.



Hago un inciso para contaros una anécdota con tintes cinematográficos:


Durante una visita a la cueva, que hicimos mi esposa y yo, en primavera, al llegar a la entrada de la cueva las grajas comenzaron a graznar volando rasas sobre nuestras cabezas como si nos quisiesen atacar. Seguramente solo pretendían defender sus nidos. Mi esposa se asustó y se quería volver del miedo que tenía. Parecía una escena sacada de la película Los Pajaros de Alfred Hitchcok. Yo la tranquilicé, hicimos unas fotos sin hacer mucho ruido, con movimientos lentos y nos marchamos.





Foto mostrando un lateral de Covalta, hay abundantes agujeros y grietas donde nidifican diversas aves.


EXCURSIÓN A COVALTA:

El primer consejo es que llevéis un buen calzado, agua potable, bastones de senderismo y salir temprano “con la fresca”. Evitar llevar niños pequeños porque hay riesgo de caídas graves.
Puente de Covalta. En primer lugar, camino que proviene
del Pocico. A la derecha del cruce, camino a la Gila. A la
izquierda, camino a Casas de Juan Gil.
Parad en el puente Covalta – donde hay espacio para aparcar – y no haced mucho ruido, desde allí observad en dirección al pico de la montaña y es muy probable que veáis una pareja de águilas reales volando en círculos sobre la Cueva.



Águila que desde la altura y con su vista penetrante vigila todo lo que se mueve en Covalta.

Los accesos son muy dificultosos, se puede subir por la senda que se usaba toda la vida por el lado norte aunque la vegetación la ha ocultado por la falta de mantenimiento. En el lado sur la pendiente es más suave pero no hay senda; por encima de la sierra con coche se puede seguir una pista forestal ( es necesario un coche todoterreno) y andar unos 600 metros hasta llegar encima de la cueva, desde donde se pueden hacer foto espectaculares, seguid el borde de la peña y bajad por la pared de roca escalonada hasta la cueva.

USOS DE LA CUEVA:

Lo máximo que recuerdan nuestros mayores es que antiguamente los pastores de la zona encerraban allí dos ganados de ovejas y cabras, sobre todo en días en que los pastores preveían que iba a haber tormenta, en verano incluso hay precipitaciones con granizo. También guardaban el ganado en invierno cuando nevaba. Los pastores son muy diestros prediciendo el clima. Además de la protección, el ganado tenía en los alrededores de la cueva suficiente vegetación para unos días, lo que permitía al pastor dejarlas solas un tiempo. Cuando había lobos en la zona el pastor no se alejaba mucho, claro está.

FIESTA DE COVALTA:

En Covalta se celebraba todos los años, el 15 de Mayo, la fiesta de San Isidro Labrador; el cura párroco de Villa de Ves, en el caso que expongo: D. Alfredo Carrión, subía a la cueva acompañado del monaguillo y otras personas de la zona, hacían una ceremonia religiosa para bendecir las tierras y las cosechas. También se repartían unos pequeños panecillos bendecidos a todos los asistentes a la ceremonia. Tras el acto, descendían de la cueva hacia las casas del campo cercano llamado Herradas de arriba donde continuaba la fiesta popular, participando toda la gente.
A continuación, nuestro paisano y amigo Lorenzo Peñas Arocas, persona que tiene casa en las Herradas de Abajo y ha vivido muchos años en ella y conoce la zona perfectamente, nos relata lo que recuerda de estas fiestas.

LORENZO PEÑAS AROCAS y NATIVIDAD PÉREZ

Vecinos de Villa de Ves, grandes personas, grandes amigos y fenomenales vecinos para todo el que los necesite.

Lorenzo y Natividad recuerdan que cuando bajaban de la cueva daba comienzo la fiesta en las Herradas de Arriba. Era tradición hacer sopas con leche para todos los asistentes, después hacían un gran baile, al que asistía mucha gente, si hacía frio lo hacían en la casa de Juan Vicente, y si el clima era benévolo, lo hacían en una era.
Esta fiesta era muy reconocida en todo su entorno; acudía gente de todas las casas de campo cercanas y de las aldeas próximas como Casas de Juan Gil, Villa de Ves, La Gila, Casa del Conde.
De entre las casas citadas podemos destacar las siguientes:
Pertenecientes a las Herradas de arriba: Casa de Juan Vicente, Isabel de Garrabas, Noe, Vicente, Benigna Pérez, Clara, Juan Pablo y Vicente el rentero.
Pertenecientes a las Herradas de abajo: Jose Gil, Pepe el de Enrique, Mariquita, Jose María, Eduardo, Adolfo el aguacil, Macario y Liborio.
Otras casas dispersas: Los Bonifacios, los Perolos, Los severina, Magdalena e Inocente, Casa Soria, Alfileres, El Sarro y el Zorro.
También venían empleados de la obra del embalse del Molinar residentes en el poblado de Hidroeléctrica Española.


D. ÁNGEL GARCÍA PÉREZ  Y Dª ANGELINA GÓMEZ 
FERNÁNDEZ

Este matrimonio son dos grandes personas queridos por todos sus paisanos de Villa de Ves.

. D. Ángel nació en la casilla de Juan Vicente en las Herradas de Arriba. Dª Angelina por los años 1950 era novia de D. Ángel e iba con su tía a la fiesta de Covalta a las Herradas de Arriba.

Ángel me comenta que cuando se celebraba la fiesta de Covalta, dos días antes se destetaban los cabritos más grandes y se les alimentaba con pienso, de esta forma, la leche que daban las cabras servía para llenar dos o tres cántaros para hacer sopa de pan con leche. Este plato se elaboraba mezclando pan con leche en un lebrillo grande y posteriormente se le añadía miel, moviendo la mezcla hasta conseguir la densidad adecuada.
Angelina revive con nostalgia y sentimiento aquellos años en los que ella asistió a las fiestas de Covalta, pues por la década de 1950 era novia de Ángel e iba acompañada de su tía a la fiesta con mucha ilusión porque allí se encontraría y bailaría con su novio. También era esta la oportunidad de lucir el único vestido que tenía, cosido por ella ya que sabía coser bien.
El acordeonista que tocaba era Juan Miguel el de Crisanta de Villa de Ves. Animaba al baile, sobre todo con pasodobles y tangos. Una de las piezas que recuerdan Ángel y Angelina es Caballito Volador; y es que aquellos bonitos años son difíciles de olvidar.

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Y con esto me despido de vosotros, queridos lectores. 
Espero que os haya gustado este artículo. A quienes conocéis esta cueva os animo a que me deis más información si creéis que se puede mejorar o ampliar alguna parte, y a quienes no la conocéis, os animo a visitarla.

Un abrazo.
Respetad la naturaleza o no quedará nada bonito sobre qué escribir.







domingo, 6 de mayo de 2012

LA CANALEJA


Espectacular perspectiva  de la canaleja, paraje de gran belleza paisajística.
(Foto realizada desde el balcón del pijo )


La canaleja es un paraje ubicado en la vertiente izquierda del río Júcar, dentro del término municipal de Casas De Ves. Discurre por la orilla entre el extremo  este de Casas de Ves y el oeste de Villa de Ves.

Imagen desde satélite. Señalizamos en rojo el paraje de la Canaleja. En amarillo las referencias que la delimitan.

Plano del monte LA CANALEJA realizado en 1975 por ICONA ( Instituto para la conservación de la naturaleza).
Señalizamos en rojo el límite de Villa de Ves y en verde el límite de Casas de Ves.

Si remontamos el rio, se puede considerar como punto de inicio de este paraje la presa de la Huerta Somera  de Villa de Ves y su final coincidiría con la desembocadura del barranco de Mingo Andrés, ya en terreno de Casas de Ves. A continuación encontraremos las Rinconás y más arriba, la central hidroélectrica y el Tranco del Lobo.

A quienes leéis este blog os parecerá extraño que yo – siendo de Villa de Ves – dedique este espacio a un paraje de Casas de Ves. La razón es que históricamente tanto Casas de Ves como los parajes que describo pertenecieron a Villa de Ves y además, los moradores de las casas y huertas de la Canaleja eran descendientes de Villa de Ves. Los vínculos familiares de esta gente llegan hasta actuales habitantes de Villa de Ves. También es normal que en los corrillos de los ancianos surjan conversaciones sobre hechos y recuerdos de la Canaleja asimilándolos como algo “nuestro”,  de Villa de Ves.
Por todo ello, estimados lectores, he aquí el motivo por el cual hoy nos aventuramos en territorio vecino.



Antiguo término de Villa de Ves, antes de la segregación de Casas de Ves y Balsa de Ves.

El extenso término de Villa de Ves se dividió en 1821.
Según se lee en un documento del archivo del Ayuntamiento de Casas de Ves:
                “ El 24 y 25 de Abril de 1821, reunidas las comisiones municipales designadas, y ante D. Juan Andrés Núñez, escribano real y notario público de la Villa de Ayora, se realiza el deslinde y amojonamiento de los términos de Casas de Ves, Villa de Ves y Balsa de Ves.



Plano mostrando la división actual de los términos de Balsa de Ves, Villa de Ves y Casas de Ves.

La canaleja fue una zona de huerta, árboles frutales y olivos cuya explotación permitía vivir directamente a tres familias que tenían allí sus casas. Estas familias cultivaban la tierra para subsistir y lo que no consumían se vendía en los pueblos y aldeas de alrededor. Por ejemplo, las olivas las llevaban a moler a las almazaras de Villa de Ves, Carcelén y Alcalá del Júcar. 

Una visita a la orilla sur del Júcar nos brinda una buena visión de la Canaleja río arriba. Se puede apreciar la acumulación de depósitos sedimentarios traídos por el Barranco de Mingo Andrés.




A continuación podréis saber más cosas de la Canaleja gracias al testimonio vivo de algunos paisanos que atesoran recuerdos y datos que de otra forma se perderían para siempre. 


Amalia Arocas Martínez

Dª Amalia Arocas Martínez. Actualmente tiene 77 años, es nieta de D. Segundo y Dª Isabel María. Es descendiente directa de la Canaleja y querida por todo el pueblo.


Nos cuenta Amalia que las tierras de huerta que tenía su abuelo en la Canaleja eran heredadas de los padres de éste. Eran vecinos de Villa de Ves y dominaban estas huertas desde hace tantos años que se pierde en la memoria.
D. Segundo Martínez, abuelo de Amalia, tenía dos hermanos: José y Paquito Martínez Arenas. El tal Paquito, es padre de Alejandrina Martínez González, mujer de Fidel de Villa de Ves – este dato ha sido para mí una sorpresa -.
Estos tres hermanos heredaron de sus padres y Segundo Martínez obtuvo las huertas de la Canaleja, José Martínez heredó las Rinconás – que era una zona de oliveras muy buenas – y Paquito Martínez no heredó tierras por algún motivo que desconocemos hoy, por lo que se fue a vivir a La Pared, formando allí su familia.
Es posible que sus hermanos le comprasen su parte de la herencia como era frecuente en todas las familias de antaño. Al ser muchos hijos, las tierras se dividían en muchas partes creando minifundios poco productivos que obligaban a algunos a no poder vivir de la tierra, por lo que una solución era emigrar.
D. Segundo Martínez Arenas se casó con Dª Isabel María y formaron una familia de ocho hijos, cinco mujeres: María, Dionisia, Segunda, Isabel, Catalina; y tres varones: Domingo, Trinidad y otro quien no conocemos el nombre pues falleció con dos años. Los otros varones también fallecieron jóvenes por lo que heredaron las supervivientes de esta familia.
Dª Segunda heredó las huertas de la Canaleja, era esposa de  Carlos el dueño de la “casineta” de Villa de Ves, es decir, el antiguo bar del pueblo, quien fue muy estimado por todos los vecinos.
María y Catalina heredaron las oliveras de las Rinconás. María es la madre de Porfirio Martínez y Catalina es la madre de Amalia y Segundo Arocas Martínez ambos de Villa de Ves.
Dionisia e Isabel marcharon a vivir a Casas de Ves.




Alejandrina Martínez González

Dª Alejandrina, mujer seria y discreta de Villa de Ves, nacida el 9 de Julio de 1925, tiene actualmente 87 años y nos relata con gran lucidez lo que recuerda de Domingo uno de los tres hermanos que mencionamos anteriormente.

Cuenta Alejandrina que cuando ella vivía en La Pared con sus padres, recibían con cierta frecuencia en casa a Domingo – que era sobrino de su padre – y mostraba un aspecto enfermizo y fatigado. Siempre llevaba consigo unas alforjas de cuadros blancos y negros. Se quedaba a dormir dos o tres noches y se marchaba. Su padre siempre lo acogía lo mejor que podía pero siempre con reserva porque desconocían cual era su enfermedad.



Porfirio García Martínez

D. Porfirio, nieto de D. Segundo e Isabel Mª, descendiente directo de la Canaleja, actualmente tiene casa en Villa de Ves donde vive parte del año; es un vecino querido por sus paisanos.


Cuenta Porfirio que en la Canaleja había tres casas. La de sus abuelos estaba un poco más arriba de las huertas en la orilla de una rambla y al lado de la casa había un algarrobo – que sobrevive actualmente - ; una segunda casa estaba construida excavada en la roca aprovechando una cueva, era la de Inés y su marido, un matrimonio que no tuvo hijos; y la tercera casa era la del Sr. Periquín, quien tenía un tejar junto a la casa, con un horno donde cocía las tejas de arcilla del río que posteriormente vendía en los pueblos próximos utilizando un burro como transporte. Aún se pueden encontrar restos de tejas por las proximidades de la Canaleja.
RUINAS DE UNA CASA DE LA CANALEJA VISTA DESDE EL BALCÓN DEL PIJO.
TAMBIÉN SE PUEDE DISTINGUIR UN GRUPO DE OLIVOS.



Carlos Saez Martínez

D. Carlos, nieto de D. Segundo e Isabel Mª, descendiente directo de la Canaleja, vive en la actualidad parte del año en Villa de Ves  y es estimado por todo el pueblo.

Cuenta Carlos que su madre, Dª Segunda Martínez, heredó las huertas de la Canaleja. Él mismo tiene recuerdos de allí, pues vivió y trabajo en esas tierras y conoce todos los rincones perfectamente. Nuestro amigo Carlos trabajó duro siendo un adolescente y cazó para subsistir en este paraje por lo que no hay animal o planta que no conozca. Con esta sabiduría popular ha podido aportarnos muchos datos de los que os relataré los más curiosos.

Según cuenta Carlos, regaban las huertas de la Canaleja con agua de un manantial que había más arriba de la casa. Ellos habían construido una pequeña presa con piedras y tierra, y una red de acequias con las que regaban según la necesidad.
Otra curiosidad es que cerca de este manantial, aproximadamente a 50 metros, manaba otra fuente pero de agua salada.
También cuenta que esta presa o charca, y en las acequias, se criaban muchas ranas y su madre – que  era una excelente cocinera – las preparaba pelándolas y quitándoles la cabeza. Las guisaban de diversas formas resultando un plato exquisito. También cocinaban serpientes, de las que afirma que tienen una carne sabrosa.
A los lectores del blog os puede parecer extraño este tipo de recurso alimenticio pero no lo es tanto, por un lado era un medio de subsistencia y de aprovechar las proteínas que nos brinda la naturaleza en unos tiempos de escasez de recursos, y debemos ser conscientes de que incluso hoy en día en famosos restaurantes de Francia e Inglaterra  o incluso algunos españoles, se preparan exquisitos platos de ancas de rana.
Carlos recuerda que su madre le contaba que, antes de nacer él, había en la Canaleja abundante pesca de río destacando la lubina y la trucha,  había también nutrias y lobos, aunque estos vivían en el margen sur del río – lo que por aquí llamamos “el otro lado” – pero era habitual verlos vadear el río por la Canaleja, cerca de las casas, de hecho Dª Segunda fue testigo de estos cruces en varias ocasiones. Es posible que los lobos se sintiesen atraídos por el olor de los animales domésticos. Cuando las gallinas de la casa de Carlos oían el aullido de los lobos, corrían despavoridas hacia la gatera para esconderse en el corral. La cachera de los cerdos era una cueva con una puerta resistente para evitar el ataque de los lobos por la noche.
En aquella época era muy fácil pescar en la Canaleja. La madre de Carlos fabricaba unas canastas de juncos y cañas y las ponían en la orilla del río; cuando los peces acudían a desovar se metían en las trampas y ya no sabían salir. Esto es una muestra de la abundancia de peces que posteriormente se vería alterada por la mano del hombre al construirse el embalse del Molinar y alterarse el curso natural del río.
Llegados a este punto, Carlos nos cuenta una interesantísima anécdota. Nos habla de la temida y famosa serpiente que atemorizaba a todos los moradores de la Canaleja, Villa de ves y Villar de Ves, pues era ya una leyenda. Incluso yo personalmente he oído a mis padres comentar muchas veces que en la Canaleja había una serpiente más gruesa que el timón de un arado.
Estimados  lectores, gracias a lo que cuenta Carlos y a lo que he podido averiguar sobre serpientes, hoy quedará desvelada la leyenda del Monstruo de la Canaleja:
Cuenta Carlos que desde el manantial de la presa de riego que ellos tenían, hasta el río, había mucho carrizo y entre la maleza se camuflaban bien las serpientes, a la vez, era una zona de abundantes presas: ratas, ranas, ratones de campo, lagartos, lagartijas, etc. La señora Segunda era una mujer valiente y acostumbrada a vivir en la Canaleja, una mujer dura de campo, con miedo a pocas cosas, sin embargo sí temía a esta serpiente. La había visto varias veces y le aterrorizaba toparse con ella porque era larga, gruesa, con escamas verde oliva con sombras negras y una hilera de escamas en el lomo a modo de crin, como un dragón mítico, un auténtico monstruo.
Por esta descripción junto con lo que he podido averiguar sobre serpientes puedo concluir que era una culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y seguramente era un macho adulto por el color de la piel y sus dimensiones. Las escamas sobre los ojos son prominentes, lo que les da una mirada penetrante y feroz.
Culebra bastarda

Carlos también la había visto varias veces y le tenía respeto y un poco de miedo, pero, sabedor del horror que tenía su madre a esta serpiente y el peligro que representaba en esa zona, se decidió a enfrentarse a ella. Salió a su caza en repetidas ocasiones con una perra muy valiente que tenían y cuando la encontraban entre la vegetación, la serpiente se sentía amenazada y se erguía, mostrando medio cuerpo tieso como un palo y siseaba sonoramente abriendo la boca ampliamente para mostrar sus dientes. También daba latigazos con la cabeza en dirección a ellos, consiguiendo que el miedo les hiciese desistir de cogerla.
Sin embargo, Carlos era un chaval joven y temerario, y pensó que la mejor forma de matarla sería a distancia con un arma de fuego. Ellos tenían en la casa una escopeta antigua que era como un trabuco, de un solo cañón. Carlos preparó el cartucho artesanal con plomo del calibre más grueso que tenían y se dispuso con su perra para dar caza a la bicha. Cuando dieron con ella, como siempre les plantó cara irguiéndose y siseando con las escamas erizadas. Carlos solo disponía de un tiro, una oportunidad. No podía fallar. Intentó no dejarse llevar por el miedo, se concentró en la cabeza de la serpiente, esperó el momento en que paró de moverse y apretó el gatillo con decisión. ¡PAM! Le arrancó la cabeza del cuerpo.
Este hecho ocurrió en torno al año 1959 cuando Carlos ya vivía en Villa de Ves, por lo que, una vez muerta la serpiente, Carlos pretendía llevarla al pueblo para mostrar su hazaña. Según Carlos la serpiente pesaba unos 40 kilos y medía 2´5 metros de largo, era tan pesada que la tuvo que dejar en el lugar donde la mató. Decidió volver al pueblo para coger el burro y pedir a su padre que le ayudase a recogerla.
De esta forma queda aclarada la leyenda de la Canaleja.
Puede que el lector se asombre de la muerte de un ser vivo pero era normal antiguamente matar a las serpientes por miedo o desconocimiento porque rara vez atacan al humano. De hecho en la actualidad son especies protegidas y no se deben matar.

Nota:  Carlos me contó estos hechos en el verano de 2011, en el bar que hay en el Ayuntamiento de Villa de Ves, sentados los dos en una mesa, él vestía una camisa de manga corta y, conforme me lo contaba, le cambiaba la expresión de la cara y me señaló hacia sus brazos porque, solo el recuerdo de aquel animal, le erizaba la piel y le ponía los pelos de punta.
Pude ver que no se trataba de una broma. Y es que aquel animal era un monstruo, el Monstruo de la Canaleja.



Agradezco vuestra atención y espero seguir aportando pinceladas de cultura popular de nuestro pueblo.


Un abrazo para todos.


Esta entrada del blog la dedico con especial sentimiento a mi hermano Luis Jiménez García, recientemente fallecido con 68 años de edad.
 Le deseo que el susurro de las aguas del río Júcar a su paso por Villa de Ves y la silenciosa presencia del Cristo de la Vida desde su Santuario, le acompañen en su último viaje hasta el cielo. Descanse en paz.




martes, 13 de marzo de 2012

Presa Somera

Es una antigua presa de riego situada en el cauce del rio Júcar en el término de Villa de Ves. Su estructura se construyó entre dos peñas, en un angosto paso del cañón del Júcar, entre los parajes llamados huerta Somera y La Canaleja.



Situación de la presa Somera. Sirve de división entre los términos de Villa de ves y Casas de ves
en el cauce del rio Júcar.




Presa Somera. Fotografiada un dia que el rio baja con poco caudal.



Foto mostrando la canalización labrada en la roca.



Aunque no tenemos información sobre la fecha de su construcción, podemos aventurarnos a afirmar que es antigua, probablemente de los siglos XVI o XVII.
El antiguo pueblo de Villa de Ves vivía principalmente de la huerta de la ribera del rio Júcar e imagino que en algún momento de la historia surgió la necesidad, entre los hortelanos de la zona, de regar de una forma más eficiente y rápida que usando cubos y pozales - como se llamaban antes en esta tierra - y por tanto idearon o copiaron un sistema de riego por canalización del agua a través de acequias. Para ello era imprescindible elevar el agua hasta el nivel de las huertas y, por lo tanto, construyeron una presa que desviaba parte del cauce del rio hasta una canalización artificial labrada en la roca, a modo de acequia.


Para convertir sus tierras en fértiles huertas, los vecinos o propietarios de las parcelas de esta zona debieron unirse para formar una comunidad de regantes y , con gran sabiduría, construyeron la Presa Somera y también construyeron una red de acequias para distribuir el agua a las huertas.


Foto mostrando el antiguo cauce del rio y la tierra que se pudo cultivar antes de la creación del embalse del Molinar.

La presa constaba de una base de roca solida esculpida y reforzada en algunos puntos con mortero y piedras, y la parte superior estaba formada por maderas y palos cortados con hachas o quizá alguna sierra rudimentaria. 


Cuando había grandes lluvias y se producían tormentosas avenidas de agua, parte de la presa se destruía y los propietarios de las huertas reparaban la presa a "peoná" ( peonada o jornada) según la porción de tierra que cultivaba cada uno.
Sabemos que eran personas muy habilidosas, pues, sin ser carpinteros, con sus hachas daban forma a la madera y elaboraban una red de palos, estacas y travesaños fijados sobre la base dura de la presa, elevando así una estructura que resistía el peso del agua y la desviaba.
Tal era su maña y dedicación que aún hoy queda algún resto de esta obra y se sabe que la riada del año 1982 - famosa por la rotura de la presa de Tous - rompió los últimos restos de palos de la presa Somera.

Algunos ancianos de la zona aún recuerdan a ciertas personas que trabajaron en la reparación de la presa con gran destreza. Éstos son algunos de los nombres: Juanjose "el de Perfecto", El zurdo "de la Perdigona", Juan Pascual y Francisco " el de Margarita".




Desde estas líneas invito a los lectores a reflexionar, a dedicar un hueco en vuestro pensamiento para la memoria de estas personas que trabajaban de sol a sol, y hasta las noches de luna llena. Gracias a gente como ellos, a su esfuerzo y constancia, lograron mantener vivo nuestro pueblo, consiguieron aportar riqueza y prosperidad. Por ello, reservo  un pensamiento de respeto y admiración por mis antepasados y espero ser un eco de su recuderdo y su gran historia.



Fotografía de la presa Somera desde la cara norte del cañón del Júcar.



Vista desde el " balcón del pijo " donde se ve el meandro que forma el rio.
A la izquierda se ve el pequeño salto de agua provocado por la presa Somera.

Una excursión que vale la pena.



Como siempre, gracias a los que leéis mi blog y extendéis la memoria de Villa de Ves a vuestros conocidos para que nuestro pueblo nunca caiga en el olvido.
Hasta la siguiente publicación.


Un abrazo a todos.

martes, 24 de enero de 2012

La Fuente Requena




Fuente muy estimada por los antiguos moradores de  “Villar de Ves” y
Villa de Ves ( Actual Barrio del Santuario).



La fuente Requena está ubicada en el centro del barranco de la fuente Requena, de la cual toma su nombre.

Barranco de la Fuente Requena

El nombre de este barranco se mantiene incluso pasada la fuente, durante 500 metros más, hasta llegar a un salto de roca con un desnivel de 30 metros aproximadamente. Desde este punto el agua de lluvia se encauza hacia el Barrio del Santuario y ese tramo del barranco es conocido como Rambla de la Sara. 

Vista del Barrio del Santuario desde el inicio de la rambla

Sara era la propietaria de una de las primeras casas con las que se encuentra la rambla. Dicha rambla discurre por delante de esa casa, sigue calle abajo, cruza la calle de las bodegas y desemboca por el punto conocido como “el chotil” donde aporta agua al rio Júcar .

Vista opuesta del salto donde empieza la rambla(señalado con una flecha roja)



Vista de la Rambla de la Sara a su llegada al Barrio del Santuario

                           Casa de la Sara en la decada de 1960. Al fondo, a la izquierda, destaca 
                          la rambla de la Sara.





Estado actual de la casa de la Sara, paso natural de la rambla que tiene su nombre.


El Chotil, punto donde la rambla vierte montaña abajo aportando agua al rio.
Se puede ver el paseo que sube hacia el Santuario del Cristo.

Vista en picado desde el Chotil.
Playa de arena formada por los sedimentos arrastrados por la rambla 








El barranco de la fuente Requena nace en el mismo punto que el camino de herradura que va desde Villa de Ves hacia el Barrio del Santuario, en el área conocida como “ La asomá”. 

La Asomá, inicio de la senda que baja al Barrio del Santuario

La fuente Requena se encuentra encajonada en el centro del barranco, rodeada de un paraje de singular belleza. Encontramos por doquier un entorno kárstico, escarpado y quebrado, con rocas carbonatadas jurásicas.

La fuente Requena está ubicada en una cueva pequeña a los pies de una gran roca y alberga constantemente varios metros cúbicos de agua que inundan parcialmente dicha cueva. Se le añadió una pequeña pared para proteger la cueva. El nacimiento de agua se intuye al final de un agujero en la roca, al que en algún momento se le añadió un tubo para formar un chorro aprovechable.


Cueva inundada de agua, el chorro está en la pared izquierda de la roca donde ha crecido una planta.



En el centro de la imagen se ve el chorro goteando.



Imagen ampliada del agujero en la roca donde nace el agua. Este agujero se interna más profundamente en la roca pero la oscuridad no permite ver el final.


Hay gente del lugar que asegura la existencia de otro pequeño nacimiento en el fondo de la cueva, sin  embargo no se puede comprobar porque permanece inundada todo el año.
Este hecho es relevante pues los lugareños nunca han conocido que la fuente se haya secado.




El agua que proporciona esta fuente es potable y era muy apreciada por los moradores de este pueblo.
Por ejemplo, las mozas y mocitas del Barrio del Santuario se lavaban la cabeza con agua recogida de esta fuente, pues sabían que el pelo les quedaba suave y suelto como si hubiesen utilizado una de las actuales cremas suavizantes.
También se valoraba mucho sus propiedades culinarias, ya que, a la hora de hacer un puchero con legumbres como las lentejas, garbanzos o habichuelas, éstas se cocían mejor que usando otro tipo de agua. De hecho, era habitual en el barrio mandar a los niños a la fuente para llenar un botijo de agua.
Los aldeanos de arriba no bajaban tanto para este menester porque muchos disponían de aljibes en sus casas, que se llenaban con el agua de la lluvia; con esta agua también se cocinaba bien.

Pero, estimados lectores, no todo el mundo en la aldea de Villa de Ves disfrutaba de un aljibe. Había familias que compartían un aljibe con otras familias;  durante el verano - que es la estación más seca y hay escasez de lluvia – o en los años más secos, los aljibes de las casas se agotaban y esto obligaba a estas familias a bajar a la fuente Requena para abastecerse de agua.
Acarrear agua desde la fuente hasta arriba era laborioso, por lo que la gente solía utilizar animales de carga: Burros y mulas. A estos animales se les ponía aperos fabricados artesanalmente con pleita de esparto. Los más usados eran los serones con forma cónica, y se distribuían cuatro de ellos unidos por sogas gruesas o bandas de pleita, resultando dos serones a cada lado del lomo del animal para estabilizar la carga. Al conjunto de aperos para esta labor se le llamaba aguaderas.


Aguaderas fabricadas con pleita de esparto.









En cada serón se introducía un cántaro de agua y por la forma cónica de aquel quedaba bien encajado, a pesar de lo tortuoso e irregular que es el camino. No obstante, para evitar derrames accidentales, se tapaba la boca del cántaro con un tapón de corcho.
En cada viaje a la fuente se podían subir cuatro cántaros, pero para evitarle daños al animal derivados del roce con el esparto y el peso del agua, se disponía de una manta doblada sobre el lomo del animal y otro apero llamado albarda, este era más grueso y acolchado, fabricado con paja de centeno o borra y sobre éste se ponían las aguaderas.  


Foto mostrando una mula cargada con las aguaderas.
Luis Jiménez y su nieto Vicente Jiménez Cruz en 1980.




Ejemplo de cántaro


Me he recreado un poco con este tema porque quiero evitar que estos nombres se pierdan de la memoria colectiva. También para que sirva de muestra a los jóvenes, para que valoréis la vida de vuestros antepasados y seáis conscientes de lo difícil que era su vida diaria. Ya veis que, algo tan simple hoy en día como es abrir un grifo y llenar un vaso de agua, antes era un lujo.