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La creación de este blog se debe a mi interés por recuperar las raíces de mi pueblo: su historia natural y popular.

jueves, 13 de diciembre de 2012

HERMANOS GARCÍA PARDO DE VILLA DE VES



D.Antonio García Pardo
D.Enrique García Pardo















Enrique y Antonio García Pardo son dos hermanos muy bien avenidos, compenetrados y afines.  Tal es su afinidad, que a la hora de decidir sobre cualquier cuestión podrían parecer que son una sola persona. Son considerados en el pueblo como ejemplo de seriedad, honradez, moralidad y laboriosidad.
Son miembros de una familia de siete hermanos: Asunción (fallecida recientemente), Germana, Adolfo, Piedad (fallecida a los seis años de edad), Enrique, Maruja (fallecida con catorce años) y Antonio.

Foto de los cuatro hermanos que actualmente viven:Enrique, Germana, Antonio y Adolfo.

Dª Germana y Dª Asunción, dos hermanas que, hasta el último día que vivió Asunción, se quisieron con fervor. A la derecha Asunción, hermana mayor, una mujer muy trabajadora y luchadora que falleció hace pocos años.

Dª Germana, con 86 años, otro ejemplo de persona laboriosa pues tuvo la desgracia de quedarse viuda muy joven, con dos hijos de corta edad. Germana emigró a Valencia donde gracias a su esfuerzo y sacrificio sus hijos pudieron estudiar y labrarse un provechoso futuro.

D. Adolfo, de 84 años de edad. Respetado y querido por sus compañeros de la fábrica donde desempeño  el puesto de encargado.

Dª Josefa Pardo García y D. José García Pardo, padres de los hermanos García.


Primera casa de la familia García en la calle D. José María García Reyes.

Segunda casa de la familia García en la calle San José nº4 (Actualmente es la casa de Dª Enriqueta Pardo García).
Tercera casa de la familia García en la calle de San José nº2. En esta casa vivieron los siete hermanos García y actualmente son propietarios Adolfo, Enrique y Antonio, tras comprarle la parte correspondiente a sus hermanas, Asunción y Germana.
Esta última casa era originariamente de los abuelos por parte materna: D. Germán Pardo y Dª Leonarda García Piqueras. Posteriormente la heredó Josefa Pardo García, madre de los hermanos García.


Apuntes biográficos de esta familia:



Los abuelos paternos fueron D. José García Valiente, de apodo “El Giloso” y Dª Ana María Pardo.
Por parte materna los abuelos fueron D. Germán Pardo García y Leonarda García Piqueras.

Dª Ana María Pardo y D. José García Valiente “El Giloso”. El niño que tiene en sus brazos es Pepe, el hijo de su hija Argentina. Al fondo de la foto: su hijo Adolfo.
Nota: Al ver esta foto Dª Germana destaca la humanidad y bondad de sus abuelos que  alcanzaron la cifra de 21 nietos.




La familia formada por Dª Josefa y D. José , padres de los hermanos García, era estable y económicamente acomodada para los tiempos que corrían, cuando la mayoría de la gente de Villa de Ves era muy humilde y muchos no tenían tierras rentables ni medios para cultivarlas y no había tampoco donde conseguir un jornal. La mayoría eran braceros y otros pocos  tenían un burro – algo que mejoraba la situación pero no era suficiente por lo duro que es el campo de secano -.
Como decía, este matrimonio gozó de una situación mejor que la media porque había heredado bancales de tierra muy productiva. 
D. José García era muy trabajador y además tenía dos mulas sanas y fuertes, todo ello favorecía la prosperidad de la familia.
Piense el lector que en aquellos tiempos, poseer dos mulas y saber trabajar con ellas podría compararse en la actualidad con quien tiene dos tractores.
Pero la situación se tornó trágica para esta familia, pues ocurrió que, una oscura y fría noche de invierno, algo cambió sus vidas. 
Por la madrugada al empezar la jornada de trabajo, lo primero que se hacía era ir a la cuadra y darle comida a las mulas, mientras los miembros de la familia almorzaban una sartén de gachas o patatas. José padre envió a Enrique a darle la comida a las mulas pero Enrique volvió corriendo con una noticia inquietante, las mulas no estaban. José fue a cerciorarse de la situación y se percató de que faltaban también las mantas de las mulas y sus cabezales. Estos datos le confirmaban que habían sido víctimas de un robo.



No es que fuese fácil robar animales en esa época, de hecho se guardaban con celo y casi todos los hogares tenían un perro que podía ladrar a los desconocidos, pero en este caso cuentan que el perro estuvo una semana atontado. Probablemente lo drogaron o intentaron envenenarlo.
Avisaron rápidamente a familiares, amigos y a la Guardia Civil, iniciaron la búsqueda de las mulas por los alrededores siguiendo las huellas de herraduras por los caminos pero era una tarea difícil porque en esa época era habitual el uso de animales y los caminos estaban llenos de huellas confusas.
Tras varios días de búsqueda desistieron desesperanzados y solo les quedaba plantearse un modo de rehacer su vida. Este matrimonio era gente decidida y valiente por lo que se enfrenaron a la situación y apostaron por comprar otras dos mulas para seguir cultivando el campo. Sin embargo, no había dinero, por lo que vendieron la primera casa que he detallado antes, y junto al dinero que recibieron por la venta de algún bancal más, compraron dos mulas nuevas. Debo resaltar que una mula se cotizaba mucho en esa época, pudiendo alcanzar el precio de 28.000 pesetas aproximadamente, como un tractor de nuestros tiempos.
Pero la mala suerte se iba a cebar con esta familia, pues resultó que una de las mulas se la vendieron enferma sin advertirlo y al poco se murió. Todos los hechos relatados mermaron la salud de D. José, quien desde el robo de las mulas sufría de una úlcera de estómago y fue deteriorándose por el estrés hasta que falleció al poco tiempo de estos hechos a los 54 años de edad, en el año 1947.
Por otro lado, entre los años 1944 y 1948, Adolfo, uno de los hijos, estuvo enfermo por un problema óseo y pasó un tiempo ingresado en el hospital viejo de Valencia donde se recuperó pero quedó limitado para el trabajo duro del campo por lo que emigró a Valencia y encontró trabajo en una fábrica. Esto planteaba un escenario difícil para la familia pues los varones son los que se suelen encargar del campo, y le tocó asumir esta responsabilidad a Enrique, quien contaba por entonces con solo doce o trece años. Pasó repentinamente de niño a cabeza de familia. Realizaba toda la faena que conlleva el cultivo: Labranza, siembra, siega, trilla, etc. Aunque tenía el apoyo de su madre, ella también tenía labores del hogar, su hermana Germana estaba casada y también debía atender su hogar aunque les ayudaba en lo que podía; su hermano Antonio solo tenía cinco años y poco podía colaborar.
Con Enrique a la cabeza y Antonio creciendo pasaron los años de lucha, esfuerzo, sacrificio, calamidades climatológicas, etc. En esta economía de subsistencia no había dinero corriente y en todos los hogares se tienen necesidades que no se pueden cubrir solo con lo que da el campo o el trueque, por este motivo, siendo Enrique más mayor, se decidió por buscar faena fuera del pueblo y acabó trabajando en un pueblo de Huesca, en 1955, para la construcción de una central hidroeléctrica junto con otros habitantes de Villa de Ves: Emilio de la Benedicta, Luis Jiménez y Fulgencio el de Román. Durante este tiempo se hizo cargo del campo el hermano pequeño, Antonio. Dado que era más rentable ser asalariado, Enrique decidió abandonar definitivamente el trabajo del campo. Solo volvía para la época de la siembra para ayudar a su hermano y volvió a marcharse, esta vez a Valencia.

A partir de este momento, Antonio con dieciséis años tuvo que hacer de cabeza de familia y realizar todas las tareas del campo. Siempre con la esforzada ayuda de su madre y su hermana Germana.
Cuando llegó la época de la siega, Enrique volvió para echar una mano, pidió unos días de permiso en su trabajo y vino al pueblo. Después de este permiso, toda la faena volvió a recaer en Antonio y su madre. Acarrear la mies con el carro, tender la parva, trillarla, ablentar, recoger y subir el grano a la cámara, retirar la paja de la era y guardarla en el pajar, etc.
Antonio trabajaba sin cesar desde las cuatro de la madrugada hasta las doce de la noche, y así sucesivamente. Día tras día.
Estimados lectores, quien conozca un poco el trabajo del campo puede considerar imposible que un chaval de dieciséis años, con la única ayuda de su madre, fuese capaz de realizar tan dura faena. Pero Antonio era más duro que las piedras – tal como se dice por estas tierras – y recuerdo que yo tenía 8 años por esa época y oía comentar a mis padres las virtudes de aquel chaval capaz de realizar el trabajo de tres adultos.
Con este relato solo pretendo demostrar el tipo de vida de nuestros antepasados y las adversidades que se les presentaban a las familias. Como habéis leído, las veleidades del destino, como la muerte de una mula o un cerdo, sufrir un robo inesperado, o una mala cosecha, ponían en peligro el sustento de una familia para un año.
Historias como esta hay muchas más en el pueblo e intentaré recuperarlas de la memoria colectiva antes de que desaparezcan para siempre de la historia.



EL TIRÓN DE LA TIERRA QUE TE VIO NACER:

Los hermanos García están muy arraigados a su pueblo, su corazón y sus sentimientos están unidos a la tierra que les dio la vida y los vio nacer. Enrique vive en el pueblo todo el año y es como si fuese una enciclopedia de la historia de Villa de Ves; para casi todo lo que le preguntas encuentra una respuesta.


Antonio, en mi opinión, es como el embajador de Villa de Ves en Valencia, prueba de ello es que ha llevado de visita al pueblo a una multitud de amigos y conocidos suyos; de entre estos conocidos ha habido algún concejal e incluso un alcalde de Xirivella, también un diputado del Congreso. Esto demuestra que está orgulloso de su pueblo. “Sigue así, Antonio. No te equivocas”.


CONOCEDORES DE SU TIERRA:

Los hermanos García son conocedores de la calidad de la tierra que cultivan, según su ubicación  realizan diversos tipos de cultivo. 
Han optado por usar técnicas de cultivo respetuosas con el medio ambiente y para las personas, es decir, agricultura ecológica.  
Por ejemplo, a la hora de abonar el campo, solo utilizan estiércol de ganado.
En la agricultura hay que tener en cuenta la interrelación de los procesos naturales, y conocer que cada acción sobre nuestro campo implica una respuesta de la tierra, con resultados diferentes en el producto o cosecha. A continuación trasladaré esta filosofía al caso de Antonio y Enrique.






LAS TOMATERAS Y SUS CONSERVAS:

En otoño, Enrique, ya elije el campo que va a plantar de tomateras y comienza a preparar el barbecho. En marzo planta sus tomateras de la especie de tomate valenciano de tipo pera. Por lo visto es el que más producción genera y es el más adecuado para hacer conserva. Una vez plantadas las tomateras, Antonio y Enrique las cuidan con esmero y dedicación, como estamos en tierra de secano, controlan la humedad de la tierra y, si no llueve, Enrique recoge agua del aljibe del pueblo con unos depósitos grandes que transporta con el remolque de su tractor. Una vez llegado al campo, deja los depósitos conectados a una red de goteo que  tiene instalada en el terreno y así incrementa la producción de tomates.


Enrique llenando depósitos en el aljibe
 del pueblo. 
 

Enrique con el tractor transportando 
agua a su campo de tomates.















Remolque con los depósitos conectados a la red de goteo

foto del campo de tomateras.

 En verano, cuando más tomates hay, Enrique, Antonio y sus familiares, recolectan y hacen conservas de tomate de forma casera y tradicional, al baño María. En las mejores cosechas pueden llenar más de 2000 botes y así consiguen tomate en conserva para todo el año y para toda la familia.


Dª Pepita y Antonio seleccionando tomates

Antonio llenando botes de tomates.





Luciano y Esther pelando tomates.



Tomates de pera, pelados y listos para llenar los botes.


LOS ALMENDROS

Enrique y Antonio cuidan sus campos de almendros de la especie marcona y largueta con especial esmero y mimo. 

Uno de los campos de almendros
Este cultivo se basa principalmente en dos técnicas básicas: la labranza y la poda.
 La labranza la realizan ahondando poco los arados del tractor, de tal forma que consiguen matar las malas hierbas, oxigenar la tierra y desapelmazar la tierra para que el agua de la lluvia penetre bien hasta las raíces de los almendros.

Almendro en flor de los hermanos García.

Fotos mostrando la producción de los almendros 
de los hermanos García.
Conocedores de los diversos tipos de poda y sus efectos, aplican a cada árbol un tipo de poda individualizado según la vigorosidad o debilidad del mismo. Aplican habitualmente tres tipos de poda: Poda de formación, poda de producción y poda de rejuvenecimiento.
Con estas técnicas, nuestros amigos consiguen una producción de almendra por encima de la media en la zona.










Enrique en su campo de almendros

Enrique mostrando sus almendros a unos amigos, Andrés y Vicente.


RECOGIDA DE LA ALMENDRA:

El periodo de recogida de la almendra se realiza entre septiembre y octubre, cuando la piel verde que la cubre empieza a abrirse. Es entonces cuando se extienden lonas o redes bajo el almendro y se varea con unas varas largas para que caigan de las ramas al suelo conde quedan recogidas al plegar las lonas.

DESECADO DE LA ALMENDRA:

La desecación se realiza de forma natural. Se extiende el fruto en el suelo, normalmente el corral de la casa, y se exponen al sol y el aire durante varios días, volteándolas periódicamente hasta que la almendra pierde la humedad que posee.

Antonio García en el corral desecando las almendras de la cosecha.


AGRADECIMIENTOS:

Gracias a todos los hermanos García por su colaboración. Adolfo, Enrique, Antonio y Germana García Pardo, por su aportación a mis notas, y por el esfuerzo de la búsqueda de fotos antiguas, así como por su solidaridad por permitirme compartirlas con quienes leéis estas líneas.
Aprovecho la ocasión para agradecer a Dª Germana su atención hacia mí y su agradable hospitalidad al recibirme en su casa de Xirivella cuando emigré a Valencia con dieciséis años para trabajar. Siempre me sentí como un hijo más.

Y, para despedirme, como siempre, un sincero agradecimiento a todos los lectores y simpatizantes de mi blog. Un abrazo.



Texto e investigación: Vicente Jiménez García.
Montaje: Vicente Jiménez Cruz.





miércoles, 19 de septiembre de 2012

Fructuoso García Escobar, escritor hijo de Villa de Ves, Albacete.

D.Fructuoso García Escobar


     Estimados lectores, en esta entrada del blog, os voy a relatar una biografía breve de nuestro paisano Fructuoso García Escobar: “Fortu”. Nacido en Villa de Ves en 1944, es sobrino de Evencio García y Pepe – el de la Sagrario - . Dado que estudió teología en el seminario, es conocido como “el fraile”.
     Es un escritor, cuya carrera está respaldada por varias obras y trabajos literarios. Pero no solo destaca por su faceta literaria, además destaca como ser humano, padre y esposo.
     Es un defensor de los derechos humanos, de los pobres, los desheredados y descamisados. Un activista que lucha contra la pobreza e injusticia del mundo. En los años setenta perteneció a una asociación cultural, dirigida por un grupo de intelectuales, desde la cual trabajó y luchó por el cambio del régimen, para instaurar la democracia en España, y estimular el progreso del país y todos sus ciudadanos.
     También puedo afirmar que es una persona muy humilde, reacia a darse publicidad; y es una condición impresa en sus genes pues todos los mayores de Villa de Ves recuerdan que sus abuelos – tanto maternos como paternos – y sus padres eran unas excelentes personas y tenían este don.
     Por todo lo dicho aquí y por lo que podéis leer a continuación, nuestro paisano Fortu merece ser recordado como un gran hijo de Villa de Ves. Podemos enorgullecernos de tener en el pueblo una persona con una inteligencia iluminada y un gran corazón, un hombre bondadoso y generoso.

BREVE BIOGRAFÍA DE FRUCTUOSO GARCÍA ESCOBAR

FAMILIA  Y  LUGAR DE NACIMIENTO                                                                                             

     Fructuoso García nace en Villa de Ves (La Villa), provincia de Albacete, el día 21 de enero de 1944. Hijo de  Víctor García González y Mercedes Escobar Pérez.
Los abuelos paternos se llamaban Bonifacio y Julia. Fructuoso –“Fortu”, tanto para la familia como para todos sus paisanos – no conoció a sus abuelos paternos, ya que Bonifacio murió cuando su hijo Víctor apenas tenía 16 ó 17 años y Julia también se fue de este mundo un par de años antes de que “Fortu” naciera. Ambos antepasados eran naturales de La villa.
Los abuelos maternos fueron Pedro –más conocido como el “Moreno”- y Manuela, él nacido en Hoya Gonzalo y ella en Pétrola. Mercedes –madre de Fructuoso- nació en Corral Rubio, municipio cercano a la capital de Albacete. A los abuelos maternos, no sólo tuvo la dicha de conocerlos, sino también la alegría y gozo de compartir con ellos bastantes años de su vida.
Fructuoso nace en un hogar humilde, de unos padres y abuelos humildes, como casi la mayoría de los habitantes de ese pueblo humilde que era y es VILLA DE VES. Nació en una casa propiedad de La Sara, ubicada justamente al lado, colindante, de la vivienda de La Sara; esta casa pronto la dejaron sus padres para mudarse a otra vivienda –también alquilada- situada en la calle de Las Parras.

TIEMPO DE JUEGOS Y TRAVESURAS    
    La infancia de “Fortu” fue un tiempo feliz en su vida, teniendo en cuenta incluso una serie de carencias básicas, en momentos determinados de aquella época gris y triste. Fue una infancia plena de libertad, libertad  vivida en una naturaleza virgen y, en algunos lugares, hasta salvaje. Estuvo siempre lleno de vida inquieta y desbordante. En el hogar, en torno a él tuvo a sus padres, a sus cinco hermanos: Victoria, Orosio, Manolita, Teresa y José Antonio, que le hicieron la vida muy grata; también tuvo muchos primos, entre los cuales destacaremos a Julio, hijo de su tío Evencio, con el que compartió juegos y travesuras. Fuera del entorno familiar siempre estuvo rodeado de múltiples amigos, compañeros de juegos y de tremendas diabluras.
Fructuoso posando junto a los restos de la casa donde nació, en el actual barrio del  Santuario  de Villa de Ves.
Se puede apreciar en el centro de la imagen el antiguo horno de la casa.


      Fructuoso fue un guacho revoltoso e inquieto, pero eso no le impidió sentir una profunda admiración y fervor por todo lo referente a la religión, a la Iglesia; pronto, con apenas nueve años, pasa a formar parte de la pequeña comunidad de acólitos  de la parroquia. En este pequeño grupo de monaguillos encuentra al que sería un gran amigo en aquellos años: Miguel, el de Periquín. Con él, además de compartir servicios litúrgicos en la iglesia del pueblo, también compartiría infinidad de travesuras relacionadas con el entorno eclesial. 


Foto de Fortu en edad escolar.


     En esos años de infancia, el destino quiso que fuese asignado a La Villa un maestro llamado José Carrasco Montero, de Alatoz.  Era este maestro un hombre liberal, honesto, trabajador y amante de su profesión. Muchas veces le hemos oído decir a Fructuoso, que este maestro fue una de las personas que más influyeron en su vida, sobre todo en su vocación literaria. Don José era escritor, era poeta y ensayista, también dramaturgo; esta vocación la vivía profundamente, pero no sólo la vivía para sí, sino que también trataba de transmitirla a sus alumnos. A veces, en sus clases, les leía poemas suyos, fracciones de composiciones literarias creadas por él, escenas de obras teatrales que acababa de escribir; en otras ocasiones, fuera de horario escolar –muchas veces, en paseos peripatético, como Sócrates, por las eras de los Poyatos u otros parajes de ese bello entorno que rodea a La Villa-, era sólo un pequeño grupo de privilegiados los que disfrutaban de su gran pasión literaria.

    Don José prodigó un cariño especial a  “Fortu”. Lo veía tan despierto, tan inquieto, tan travieso y tan interesado por sus creaciones literarias que pronto vio en él un posible estudiante. Un día, lo tomó a parte de los demás alumnos y le preguntó si le gustaría estudiar para cura; él sabía de los pocos posibles que los padres de su alumno predilecto tenían para poder pagar a su hijo unos estudios; por tanto, el seminario era un buen camino para estudiar. El muchacho que, ya entonces, disfrutaba viviendo en torno a la Iglesia, pronto respondió afirmativamente a su maestro. A los pocos días, don José tomó del brazo a “Fortu” y se fue a hablar con sus padres sobre aquel asunto.

    Desgraciadamente –o por suerte, nunca se sabe- la familia emigró a Barcelona y todo aquel proyecto quedó en agua de borrajas. Pero el maestro nunca se rindió: desde La Villa escribía cartas a su alumno estimulándolo a seguir con su vocación y a estudiar con el máximo empeño; en esas mismas cartas, siempre había unos párrafos para los padres de “Fortu” en los que les instaba a que lucharan por conseguir que su hijo ingresara en algún seminario. Y, efectivamente, a los pocos meses de estar en Barcelona Fructuoso ingresó en el seminario que los Padres Dominicos tenían en Cardedeu, una población de la provincia de Barcelona.


TIEMPO DE ESTUDIO, TIEMPO DE ORACIÓN
    Fructuoso ingresó en el Seminario de los Padres Dominicos, cuando apenas era un niño. En su interior estaba convencido que había sido llamado por Dios  para ser sacerdote, para salvar hombres, para salvar mujeres, para salvar almas, en definitiva.
Para conseguir lo que el señor quiere de él, hay que estudiar y rezar. “Fortu” se entrega plenamente a ello. 

Foto del grupo de alumnos del seminario.


    En el Seminario Menor estudia el bachiller. Esta es una etapa dura, muy dura, para unos niños. Existe una disciplina rígida, muy rígida; incluso en esa etapa de su vida pasa hambre, ya que son tiempos difíciles y los Padres Dominicos no consiguen todos los recursos para alimentar a tantos muchachos. Las horas de estudio y las clases son muchas, mas él convencido de su vocación pone todo su esfuerzo y supera todas las pruebas con éxito.
    Otro aspecto importante, incluso más importante que el estudio, es la oración; tanto él como sus compañeros pasan horas y horas, al día, rezando. A “Fortu” esto no le resulta difícil, ya que sabe que eso es lo que le pide Dios y él no quiere fallarle.
    Concluido el bachiller, con apenas diecisiete años toma los hábitos y comienza el año de noviciado: un año duro, difícil, descarnado, tremendamente severo tanto física como mentalmente.  Sin duda alguna el noviciado es el año más riguroso en la carrera de todo religioso. En este curso son bastantes los compañeros que abandonan la llamada de Dios, vuelven al mundo, se rinden. Fructuoso sigue, concluye el noviciado y pasa al Seminario Mayor para seguir los estudios de filosofía.

ESTUDIOS DE FILOSOFÍA Y TEOLOGÍA
    Comienza los estudios de filosofía y encuentra en ello una gran satisfacción, quiere beber en la fuente del saber; le agrada averiguar el “por qué” de todas las cosas, de todo conocimiento, de todo estado anímico: su esencia, sus causas, sus efectos, su evolución, etc.
    En segundo curso de filosofía se le abren ya muchos interrogantes sobre Dios, sobre la Iglesia, sobre su vocación, a los que no puede dar una respuesta clara y convincente. Es en este curso cuando entra en crisis, crisis vocacional, crisis de fe. No obstante aconsejado por su profesor de psicología, el Padre Emilio Pizarro –otra persona muy influyente en su vida-,  Fructuoso continúa estudiando, rezando. Sigue adelante, concluye los estudios de filosofía y marcha al Instituto Teológico que los Padres Dominicos tienen en el Vedat (Valencia). Allí comienza los estudios de teología, pero antes de finalizar el curso ve claramente que aquel no es su camino y, por fin, deja los estudios eclesiásticos. Se marcha del seminario.

NUEVOS TIEMPOS, NUEVA VIDA
    Con la convalidación de los estudios eclesiásticos obtiene el título de maestro. Y, de inmediato, comienza a trabajar en un colegio privado dando clases; mas en aquella época (años 1966-67) la enseñanza estaba muy mal pagada. Entonces, al mismo tiempo que imparte clases, comienza a estudiar peritaje mercantil y, concluidos estos estudios, se presenta a unas oposiciones para empleado de banca, las supera y ésta será su nueva profesión con la cual llegará hasta la jubilación.

TIEMPO PARA VIVIR, TIEMPO PARA AMAR
    Aquí comienza el capítulo más importante de su vida. Instalado en casa de sus padres, en Santa Coloma de Gramanet. Centrado en su trabajo y en sus estudios, se integra en un centro cívico cuyas actividades son de tipo cultural y social; también, aunque indirectamente, en escarceos políticos, ya que en el centro hay varios sacerdotes obreros y son ellos los que dirigen las actividades: excursiones, lecturas comentadas, obras de teatro, cinefórum, etc. En este centro “Fortu” conoce a una joven: Trini, Trinidad Alcázar, de la que se enamora y unos años más tarde se casa con ella.


Foto de la boda de D.Fructuoso García y Dª Trinidad  Alcázar


    Con Trini compartirá su vida casi cuarenta años: años felices, muy felices. Con ella comparte actividades culturales, sociales y viajes; ambos son muy aficionados a viajar, juntos conocen España y, también, países de Europa, África, América Central y América del Sur. Pero lo más importante para el matrimonio serán sus hijos: Mónica y Jordi. Desgraciadamente, hace poco más de un año, una maldita enfermedad arrebató a Trini de su lado.

Un matrimonio muy feliz.


TIEMPO DE LITERATURA

    Desde muy joven, siendo aún un niño, Fructuoso se siente atraído por la literatura. Será su maestro don José Carrasco quien le inculca aquella afición, sobre todo propiciado con la lectura frecuente de sus composiciones literarias, como ya se ha indicado anteriormente. Después, más tarde, ya en el seminario será un Padre Dominico –Vicente Tortajada-, su profesor de literatura en los cursos de bachiller, quien acaba de engancharlo en ese mundo tan fascinante de la creación literaria. Este profesor funda una revista, de ámbito interno, en la que escriben profesores y algunos alumnos; es en ella donde “Fortu” a los dieciséis años publica su primer artículo. Asimismo durante los años de estudiante de filosofía colabora, de nuevo, en otra revista del estudiantado.
    Más tarde, ya en el mundo civil, a los pocos años de haber dejado los estudios clericales comienza a escribir en diversas revistas y periódicos:
    A principio de los setenta colabora esporádicamente con EL Correo Catalán, también lo hace en Grama (revista editada en Santa Coloma de Gramanet), es colaborador habitual de Delta (El Prat de Llobregat) desde su fundación (mediados de los setenta) hasta el año ochenta; desde el año ochenta hasta el ochenta y seis colabora con el Heraldo de Aragón (Zaragoza), del que es corresponsal en la comarca de Daroca (Zaragoza). Posteriormente ha escrito en varias revistas literarias, entre otras ha publicado en Peliart (editada en Madrid); en la revista Mundo Social, del IMSERSO; en la revista virtual de los FCG. Actualmente, desde hace algo más de año y medio no tiene ninguna actividad literaria; sólo imparte clases, a personas mayores, de Gramática Española e Historia de la Lengua Española, en una ONG llamada “Cultura Viva”, en SantBoi de Llobregat.

D. Fructuoso en el acto de presentación de una novela.

    En su currículum literario, citaremos sólo algunos premios, todos de relatos cortos: en 1988 el primer premio en el concurso convocado por CABAR (Barcelona), con el cuento “Ausencia”. En 1990, obtiene el BIBLIOTECA  AUSTRAL (Barcelona), con “Mercaderes en el Templo”. En 1996 el concurso intercaixas, convocado por Caixa Manresa, con la obra “Fuera continuaba lloviendo”. Y los dos últimos obtenidos fueron los del IMSERSO de 2009, con el relato titulado “Mi madre quería ver el mar” y en 2010, también el primer premio con la narración “El Regalo”. Ambos trabajos publicados en internet y en revista “Mundo Social”.

Entrega del trofeo, correspondiente al PRIMER PREMIO, del concurso literario convocado por EL IMSERSO, a nivel nacional, el año 2010. Entrega el premio el Honorable Presidente, Frances Antich, de la Comunidad Balear; recibe el premio el escritor Fructuoso García por la obra titulada: "El Regalo". Participaron 98 concursantes


    Además de sus artículos y relatos cortos en revistas y periódicos también ha publicado una novela larga, con el título “La Sombra de Dios”. Hace sólo cuatro años publicó: “Gracias a la vida”, un libro que comprende una selección de narraciones breves escritas a lo largo de su vida.
    Fructuoso, a veces, piensa y se reprocha no haber escrito nada sobre La Villa, o casi nada –sólo recuerda haber publicado un artículo sobre La Villa, en los años setenta, en la revista Delta-. Aunque es cierto que cuando se jubiló, contempló la posibilidad de hacer un libro sobre la historia de La Villa. Pero ello le suponía desplazarse al pueblo una larga temporada para hablar con sus paisanos; para investigar en los archivos municipales y provinciales, etc. Total, lo descartó. Pero “Fortu” siempre ha estado prendado de su pueblo.




FAMILIARES Y AMIGOS NOS HABLAN DE FORTU


D. José Escobar y Dª Sagrario García, tios de Fortu.

Foto de Pepe y Sagrario junto a Fortu.
    D. José Escobar y Dª Sagrario García, tios de Fortu. Actualmente viven en Villa de Ves y al preguntarles por Fortu a los dos a la vez se les ilumina la cara con una sonrisa de oreja a oreja. Ambos afirman que es muy listo y que lo quieren mucho. Dicen que siempre ha sido un sobrino especial para ellos.


Dª Fulgencia García Molina

    Dª Fulgencia García Molina, nacida en Villa de Ves y con noventa años de edad, posee una buena memoria y nos recuerda que Fortu asistía a clase con su hermano Inocencio y su hijo Rogelio en la escuela del pueblo y ya entonces tenía fama de ser un alumno adelantado y uno de los más aplicados de la escuela.


D. Ángel García Pérez y Dª Angelina Gómez Fernández

    D. Ángel García Pérez y Dª Angelina Gómez Fernández, nacidos en Villa de Ves y actualmente residentes en Barcelona. Este matrimonio nos recuerda el don de hospitalidad y la bondad que tenían los padres de Fortu, Dª Mercedes y D. Víctor, pues por el año 1957, siendo recién casados Ángel y Angelina emigraron del pueblo a Barcelona y fueron acogidos por aquellos  en su casa, cediéndoles una habitación durante varios meses hasta que encontraron una casa de alquiler,  a pesar de que eran familia numerosa con seis hijos.
     Ángel y Angelina lo recuerdan con especial agradecimiento. Con este testimonio solo pretendo demostrar la bondad de Fortu y su familia.



Conclusión reflexiva. Mi punto de vista.

    El pequeño Fortu, en sus primeros años de vida, en la época de ir a la escuela del pueblo, era un niño extrovertido, con muchas inquietudes, muy espabilado. Se puede apreciar en la foto de la escuela que era un niño inteligente y que – como se dice por aquí – lo cogía todo al vuelo. Fortu destacaba entre todos los compañeros de clase y esto no pasó desapercibido para su maestro, un gran maestro, D. José Carrasco Montero, de Alatoz, Albacete. Él supo ver la capacidad de aquel niño para estudiar la carrera que quisiese. Sin embargo, antiguamente y más en estos pueblos pequeños, los maestros conocían muy bien a los padres de los niños, y D. José era consciente de las pocas posibilidades económicas que tenían los padres de Fortu, y esto supondría un obstáculo para el futuro académico del chaval. Era una familia pobre como cualquiera de las demás de la zona.
    Pero D. José no se rindió fácilmente. Por la información que tengo de los mayores de la zona, el maestro era católico pero no practicante; los domingos no acudían a misa ni él ni su esposa. A pesar de ello, llegó a la conclusión de que la única posibilidad para el futuro de Fortu iba a ser iniciarlo en la religión para orientar su carrera hacia el seminario.
    De este modo guió y aconsejó a su alumno y a sus padres en el pueblo, y para cuando esta familia tuvo que emigrar a Barcelona, siguió en contacto con ellos, aconsejándolos intercambiando correspondencia. Finalmente consiguió su propósito.
    Personalmente opino que D. José tenía claro que Fortu no sería sacerdote pero sí tendría una carrera.
    Desde estas líneas he querido dejar clara la intelectualidad, la humanidad y sensatez, que tuvo aquel profesor. Profesores de este talante son los que necesitamos en la enseñanza pública, y no dudo que actualmente debe haber multitud de ellos, esforzándose por los ciudadanos del futuro. Por ello, en reconocimiento de estos abnegados profesores, entono un “Viva” para ellos y para D. José, le deseo – allá donde esté – que descanse en paz.
    Siguiendo con la historia de Fortu, como he dicho, por fin entró en el seminario con una beca de estudios, y gracias a sus buenas notas mantuvo la beca hasta finalizar la carrera. En el ámbito religioso también destacó y era admirado por sus profesores, de tal forma que era un ejemplo a seguir para el resto. Él siguió la senda del Señor, la llamada de Dios, la llamada de la Fe. Seguía como nadie la oración, cumplía los votos canónicos  de pobreza, castidad y obediencia. Seguía en silencio el camino vocacional del sacerdocio, pensando en servir a la sociedad e influir para combatir la pobreza, las guerras, las enfermedades y las injusticias en general. Pero a medida que crecía y maduraba, Fortu advirtió que la realidad era distinta y comenzó a sentir “dudas”, muchas preguntas y pocas respuestas. Él quería servir a Dios pero de una forma más directa y efectiva; y dado que no se estaban cumpliendo sus expectativas, decidió colgar el hábito pues también se puede servir a Dios y al prójimo como seglar.
    Estimados lectores, después de esta particular reflexión mía, permitidme que os recomiende una lectura indispensable, uno de los trabajos literarios de Fortu, a mí me ha gustado mucho y me ha servido para conocer mejor a la persona que se esconde tras las letras; porque aunque no pretenda ser una biografía, por la forma de mover la pluma conocemos la forma de pensar del escritor.Se trata de su novela "La sombra de Dios". Y, por ello, si leéis esta novela, os aclarará las razones que ha podido tener nuestro amigo para colgar el hábito.


En memoria de Dª. Trinidad Alcázar Martín

Trinidad Alcázar Martín, esposa de Fortu

    Dª. Trinidad Alcázar Martín, esposa de Fortu, gran mujer, esposa y madre amadísima. Era una defensora del ser humano y sus derechos. Otra luchadora contra las injusticias. No dudo que estas dotes personales, añadidas a su belleza, fueron las que les condujo al matrimonio y a formar una familia idílica.


Tiempo para vivir, tiempo para amar.

    El fallecimiento de Trinidad el 5 de mayo de 2011 supuso un duro golpe para Fortu, su familia y su actividad literaria. Una maldita enfermedad arrebató a Trini de su lado.
    TRINI fue la gran mujer que Fructuoso tuvo a su lado durante cuarenta años: fue su amor, su compañera, su amiga, su confidente, fue la madre de sus hijos. Desde el día 30 de junio de 1972 que celebraron su boda, día a día lucharon juntos para sacar adelante a sus dos hijos que vendrían pronto; aunque indudablemente fue ella la que estuvo más tiempo con los pequeños –“Fortu” trabajaba, y trabajaba mucho –en el banco, llevando contabilidades de pequeñas empresas e impartiendo clases de repaso; también escribiendo colaboraciones para revistas y periódicos-. Mientras él llevaba a cabo todas esas tareas, allí estaba ella para atender a los niños, para sacarlos de paseo, para darles de comer, para bañarlos, etc.
    TRINI, cuando ya quedó liberada en parte de estas tareas, porque los hijos se hicieron mayores, se integró en una coral, una coral compuesta exclusivamente por mujeres, “VOX MULIERIBUS”, se llama. En ella permaneció unos veinte años aproximadamente, en ella estuvo hasta el día de su muerte. Ese día, durante su funeral, sus compañeras de canto, la coral, le rindieron un bello homenaje con un sentido y emotivo recital.
    TRINI también pertenecía a un grupo de tertulianas, las cuales varias veces al mes, en torno a una mesa con pastas, cafés y refrescos, se reunían para charlar de todo: de los hijos, de los maridos, de la sociedad, de política, de la vida en definitiva. Pero además, eran amigas, amigas entrañables y lo demostraron; vaya si lo demostraron: en los últimos días de su vida la acompañaron, la alentaron, derramaron lágrimas por ella, no como amigas sino como hermanas. Esto mismo, ocurría también con sus compañeras, sus amigas, de la coral; también ellas estuvieron a su lado durante su corta enfermedad.

    De TRINI, sólo resta decir, que tenía un carácter abierto, afable, bondadoso y un sentido de la responsabilidad muy estricto.



Trinidad, un ejemplo de dotes humanas
    Contaré finalmente una anécdota, que ilustra ese sentido de responsabilidad: Un domingo tórrido del mes de junio, caminando Trini junto a su esposo por una calle de Lisboa, poco transitada, encontraron a un joven de raza negra  tumbado sobre la acera. Ella se acercó hasta el muchacho y comprobó que se hallaba inconsciente bajo un sol de justicia, entonces pidieron ayuda y lo colocaron en la otra acera a la sombra.      Después preguntó por la comisaría más próxima, había una a unos trescientos metros; entonces corrieron los dos hasta aquel puesto de policía para denunciar el hecho y pedir ayuda urgente para aquel joven. No conforme con esto, no se movieron de la puerta de la comisaría hasta que vieron cómo salía un coche en dirección hacia donde se hallaba el enfermo. Cuenta Fructuoso que él dijo: “Bueno, ya está”. Y ella replicó: “No, ya está no. Ahora volvemos hasta allí y nos quedamos hasta que llegue la ambulancia”.  Y así lo hicieron.

    





Los hijos del matrimonio


Jordi García Alcazar
    Jordi García Alcazar, hijo de Fortu y Trinidad, recuerda a su madre con gran sentimiento, como una madre que se entregó y desvivió por ellos y que, desgraciadamente se fue muy pronto.

Jordi García junto a sus padres en uno de sus viajes.



Mónica García Alcazar. En Sevilla con sus padres


Mónica García, hija de Fortu, excelente deportista: actualmente, juega federada en el equipo de rugby femenino de Sant Boi de Ll. Ha practicado -y esporádicamente aún practica-: submarinismo, esquí acuático, esquí sobre nieve, puenting, paracaidismo, barranquismo, etc. 

    Mónica García Alcazar, hija de Fortu y Trinidad, recuerda con especial sentimiento la ternura y amor de madre que recibió. Madre, consejera y amiga, aún resuena en sus oídos el dulce timbre de la voz de su madre.





Conclusión de esta entrada

    Esta entrada de mi blog, se la dedico a Dª Trinidad Alcázar Martín, esposa de Fortu, fallecida el 5 de mayo de 2011 a las 23 horas. A esta gran mujer, gran ser humano, poseedora de un gran corazón, piadosa y bondadosa. Porque sin llevar hábito, fue un compendio de virtudes, en pro de la humanidad. Una influencia y referencia moral para quienes la conocieron.
    Le pido desde aquí que, esté donde esté, acompañe a Fortu en la tierra  y lo apoye para que siga escribiendo y termine la gran obra que tiene pendiente. Pues Fortu está bajo de moral desde que Trini no está y necesita su sombra espiritual.


Descanse en paz.



Como siempre, estimados lectores, gracias por emplear vuestro tiempo leyendo la esencia de Villa de Ves: Sus gentes y su historia.
Os invito a seguir conmigo en este viaje de conocimiento. Hasta pronto.